"Nadie merece tus lágrimas... pero si alguien las merece, jamás te hará llorar..."
Anónimo.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Prostitución en las grandes ciudades.(La gran mentira)

Considerada una lacra social para los ciudadanos que no hacen uso de ella y una necesidad e incluso "un derecho" para los asiduos a los servicios de las meretrices.

Partiendo de la base de que cada ser humano es muy libre de hacer lo que mejor le parezca con su cuerpo, esto que quede claro.

En nuestra ciudad, Madrid como en tantos otros lugares se ha convertido en un problema a erradicar. En año 2003, el candidato a alcalde de la ciudad Ruiz Gallardón prometió "No habrá prostitución en las calles". En marzo de 2004 se puso en marcha, de la mano de Ana Botella, a través de la Concejalía de Servicios Sociales el "Plan municipal contra la explotación sexual" ¿Suena bien no? Pues el resultado es nefasto. Tres años después las ONG´S denuncian que el número de prostitutas en las calles ha aumentado.

Por otra parte, nunca he utilizado ni lo haré en el futuro un servicio "social" como éste. Creo que es denigrante por ambas partes. Pero lo respeto. El problema empieza cuando voy con mis hijos a, por ejemplo, La Casa de Campo de Madrid, lugar de paseo (y para los que no son de aquí) donde se ubica el Zoológico de nuestra ciudad, así como uno de los parques de Atracciones más antiguo y tradicional de la capital, además de un teleférico y un montón de espacio verde para disfrutar con los más pequeños. Bueno, pues en este lugar, que así descrito parece ideal para pasar un día de domingo, o para un paseo bucólico con tu pareja se convierte en un escaparate de carne y se concentran, a lo largo de todo el recorrido hacia estos lugares, decenas de prostitutas, ataviadas (mejor dicho, no ataviadas) con un vestuario francamente ofensivo. En bragas, con el pecho al aire, y desde luego con posturas y contoneos, como se puede imaginar nada apropiados para que un chavalín lo vea.
La consecuencia de esto es, que hace años que no puedo disfrutar de ese pulmón verde de mi ciudad, del que guardo buenos recuerdos de mi infancia.
¿Por qué se permite esta práctica en este lugar? Es más, hay calles en Madrid,(la calle Montera, por ejemplo) al igual que en otras ciudades, repletas de prostitución, a cualquier hora, en cualquier esquina a las horas en que los niños salen de clase. Hemos de caminar sorteando a estas mujeres.
Reivindico mi derecho a caminar por la calle sin escuchar (y sobre todo sin que lo escuchen mis hijos) cuánto cuesta tal o cual servicio. Reivindico también el derecho y la obligación de éstas mujeres de pagar sus impuestos, lo cual les garantiza un seguro médico y unas mínimas garantías para los clientes.
Supongo que nadie me acusará de querer crear guetos en la ciudades. Hablo de locales, perfectamente identificados, con su licencia de apertura y su cotización a las arcas del estado como cualquier otro negocio.
Esto se lo pondría difícil a los "chulos" o proxenetas que las maltratan, explotan y engañan, con la trata de blancas, con el secuestro de extranjeras. La retención de sus papeles, la entrada ilegal... No digo que todo esto terminase. Pero el gobierno no hace lo suficiente. ¿Para cuándo las inspecciones a esos cientos de locales de carretera? Llenos de chicas de los países del este traídas a base de engaños y sujetas a vejaciones y dios sabe qué, para pagar el viaje que les trajo al infierno y del que nunca saldarán la cuenta.
¿Qué pasa, que dan más problemas los clientes que votan y que manejan dinero que las chicas ilegales que por no hacer, no pueden ni protestar?
Cuánto podemos esperar para que algún gobierno coja este toro por los cuernos y tome medidas eficaces para combatir este problema en el que se ven implicadas miles de personas, que afecta a la salud social, al turismo, a la higiene, a la recaudación de impuestos, a la seguridad ciudadana, a la economía personal y familiar, a la educación de nuestros hijos... Creo que los motivos son más que sobrados para hacer algo.
Dejémonos de tanta promesa vacía, de palabras como Solidaridad, Democracia, Ciudadanía (qué grandes y qué poco significan) quedan muy bien pero al final... nada. Como siempre.

Todo esto se convierte en "la gran mentira" como lo califica el Colectivo de defensa de los derechos de las prostitutas, "Hetaria". El Ayuntamiento, como siempre, se gasta un dineral en publicidad, trípticos informativos. En una campaña de sensibilización social (otra vez grandes palabras, vacías de contenido real). Según Rocío de la Hoz (directora general de la igualdad de oportunidades del Ayuntamiento de Madrid, hay que ver la de cargos que hay...) hay 400 prostitutas en Madrid, se entiende que en la calle. No se incluyen las ilegales, las que ejercen en locales y casas particulares, etc... Pues ¡Vaya un recuento! y todavía estarán orgullosos de las cifras. ¡Es increíble!

El 90% de las prostitutas son extranjeras, el 70% sin residencia legal un 5% son españolas y cada vez aumenta el número de mujeres de países del este. Y la mayoría de los transexuales son latino americanos. En definitiva, colectivos todos ellos, desprotegidos, en un ambiente lejano a su país, sin papeles, sin dinero, sin dignidad, sin voz, sin voto... ¿Quien les va a echar una mano? De todas formas el Ayuntamiento, como no los tiene contabilizados... no existen. ¡Qué oportuno!

¿Cuánto cuesta la dignidad de una persona? ¿Y cuanto cuesta asomarse a tu ventana sin ver este espectáculo lamentable? ¿Y acabar con la venta de personas ilegales?
A quien corresponda: Estamos en campaña electoral, sería un buen momento para considerar estos temas como prioritarios.

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