"Nadie merece tus lágrimas... pero si alguien las merece, jamás te hará llorar..."
Anónimo.
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martes, 26 de mayo de 2009

Me declaro viva.




Un texto que algunos de vosotros ya conoceréis, pero pienso que trasmite valores importantes, los cuales suscribo en su totalidad...

Me lo envió un buen amigo por e-mail y deseo compartirlo con todos.

Su autor (Luis Espinoza)

ME DECLARO VIVO

“Saboreo cada acto.
Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí, entonces me portaba como los demás querían y mi conciencia me censuraba. Menos mal que a pesar de mi esforzada buena educación siempre había alguien difamándome. ¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó que la vida no es un escenario!

Desde entonces me atreví a ser como soy! Tengo amigos de todas las religiones; conozco gente extraña: vegetarianos que devoran al prójimo con su intolerancia, personas que caminan con un cartel que dicen: "Yo se más que tu"; Médicos que están peor que sus pacientes, gente millonaria pero infeliz, seres que se pasan el día quejándose, que se reúnen los domingos para quejarse por turnos, gente que ha hecho de la estupidez su manera de vivir.

El árbol anciano me enseñó que todos somos lo mismo. La montaña es mi punto de referencia: ser invulnerable, que cada uno diga lo que quiera, yo sigo caminando imparable, soy guerrero: mi espada es el amor, mi escudo el humor, mi hogar la coherencia, mi texto la libertad, y si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme, no hice de la cordura mi opción, prefiero la imaginación a lo indio, es decir inocencia incluida. Quizás solamente teníamos que ser humanos.

El que tú no veas los átomos, no significa que no existan. Por eso es muy importante que sea el Amor lo único que inspire tus actos. Sin Amor nada tiene sentido, sin Amor estamos perdidos, sin Amor corremos el riesgo de estar de nuevo transitando de espaldas a la luz. En realidad, sólo hablo para recordarte la importancia del silencio.

Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra detrás de las palabras; no soy un sabio, sólo un enamorado de la vida. El silencio es la clave, la simplicidad es la puerta que deja fuera a los imbéciles. La educación oficial te prepara para que seas tu propia interferencia.

Es interesante ver cómo los programas educativos eligen cuidadosamente todo lo esencial para descartarlo; así, no se enseña a vivir ni a morir, a amar ni a reír. La gente feliz no es rentable, con lucidez no hay necesidades innecesarias. No es suficiente querer despertar, sino Despertar. La mejor forma de despertar es hacerlo sin preocuparse porque nuestros actos incomoden a quienes duermen al lado.
Recuerda que el deseo de hacerlo bien será un interferencia; es más importante amar lo que hacemos y disfrutar de todo el trayecto; la meta no existe, el camino y la meta son lo mismo, no tenemos que correr hacia ninguna parte, sólo saber dar cada paso plenamente. No, no te resistas, ríndete a la vida, quien acepta lo que es y se habilita para hacer lo que puede, entonces se encarnan las utopías y lo imposible se pone a disposición. La mejor manera de ser feliz es: "ser feliz"; reconstruye tu raíz y saborea la vida; somos como peces de mares profundos, si salimos a la superficie reventamos.

El corazón está en emergencia por falta de amor, hay que volver a conquistar la vida, enamorarnos otra vez de ella; nuestro potencial interior aflora espontáneamente cuando nos dejamos en paz. Quizá sólo seamos agua fluyendo; el camino nos lo tenemos que hacer nosotros, mas no permitas que el cauce esclavice al río, no sea que en vez de un camino tengas una cárcel. La infelicidad no es un problema técnico, es el resultado de haber tomado el camino equivocado. Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez, amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad que pulula por doquier, infectando almas y atrofiando corazones.
El amor es, a nivel sutil, la esencia de nuestra instancia inmunológica. Sin amor, el síndrome de inmunodeficiencia será adquirido inevitablemente y ello es mortal. Desde mi corazón indígena sospecho que ser infeliz es una evasión. ¡Cuán fácil es hacer tonterías en este mundo moderno! Sospecho que el hombre empezó a equivocarse hace mucho tiempo, es decir que ya es tiempo de rectificar la marcha, y reorientando el paso, retomar la sagrada senda del sol.

No es posible llegar a nuestro sitio sin trascender el egoísmo; no es posible acceder a la vida plena sin haberse purgado previamente de miedos y temores. La gente está tan acostumbrada a complicarse, que rechaza de antemano la simplicidad; la gente está tan acostumbrada a ser infeliz, que la sensación de felicidad les resulta sospechosa; la gente está tan reprimida, que la espontánea ternura le incomoda y el amor le inspira desconfianza. Hay cosas que son muy razonables y… apestan. Ya no podemos perder el tiempo en seguir aprendiendo técnicas espirituales cuando aún estamos vacíos de amor.

Quienes no están preparados para escuchar tienen la recompensa de no enterarse de nada. Disfruta de lo que tienes, recibe lo que venga, crea e inventa lo que necesites, haz solo lo que puedas, y fundamentalmente celebra lo que tengas. La vida es un canto a la belleza, una convocatoria a la transparencia, cuando esto lo descubras desde la vivencia, el viento volverá a ser tu amigo, el árbol se tornará en maestro y el amanecer en ritual, la noche se vestirá de colores, las estrellas hablarán el idioma del corazón y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo. No importa lo que digan de ti… Lo que los demás esperan de ti pueden convertirte en una cárcel; digan lo que digan de mí yo soy el que soy."

Del libro, “Me declaro Vivo” por Luis Espinoza (Chamalú), 1994

Interesante, ¿Verdad?

Este próximo mes de junio estaré algo más ausente que de costumbre. Os pido disculpas, las razones son de peso, os lo aseguro.
Gracias por seguir ahí, a pesar de todo.

Un beso,

lunes, 20 de abril de 2009

Ayuda (El relato de una vida)

Un relato publicado en Relato completo, Relato comansi, para los que no lo leísteis allí, cuando se publicó...
Espero que os guste.


"Respiras hondo y te haces la ilusión de que lo vas a conseguir, que tú puedes, que está a tu alcance...
Sueñas cada noche con descubrir que, de algo sirven tus esfuerzos, que para algo han valido esos besos, esa sumisión y esa admiración. La obediencia ciega. Que la recompensa ha de estar escondida en algún lugar... y la buscas y la esperas… sin descanso, con la fe propia de los
niños.

¿Seré yo? ¿Qué habré hecho mal? ¿Provoco yo sus ataques…?


Y los golpes van llegando... y los vas encajando...
Acabará pronto, te dices a ti mismo...

Y un día, algo te golpea tan fuerte, que te hace caer, tambalearte tan violentamen
te, que incluso en el suelo parece que sigas cayendo... Y ni te duele. Los morados de la piel parecen surgir a voluntad propia, pero lo que escuece no se ve, lo que duele es el alma que llora desconsolada preguntándose ¿Por qué yo? ¿Por qué?

Y entonces decides que ya no puedes más.
Es cuando un sentimiento fuerte se apodera de ti, y de da fuerzas.
Sientes que puedes caminar y LO HACES… sin dudar... y derivas en una playa... vacía, ya sin preguntas, ya sin penas, ya sin dolor ni dentro ni fuera... Y de repente, él aparece y te muestra una puerta, una salida... ¡Y la tomas! corres como loco, como alma que lleva el diablo.

Corres sin destino y
sobre todo sin mirar atrás... Y avanzas por ese camino sin reparar en las cosas que vas dejando a los lados, en la personas que vas despreciando... NO, no entres en mi vida, me dañarás... NO, no quiero conocerte, me herirás... NO, no me toques... sangraré... como siempre, NO, no me beses, me abandonarás… El corazón convertido en el corredor de fondo de una loca carrera por alcanzar el final... ¿de qué?
Y vas quedándote solo, sólo con él... ese que encontraste en la playa, que te mostró un sendero por el que correr, un escape...
Ese malvado, disfrazado de payaso, de amable y risueño compañero, de guía experimentado... que te ha llevado de la mano al futuro de tu propia vida...

Ahora estoy aquí, sentado frente a un profundo acantilado, con los pies colgando... han pasado muchos años... En el 2050, las cosas han cambiado. Yo conseguí que nadie me golpease más.

No volví a ver a mi padre, ese ser tan cruel... Mis bracitos nunca más tuvieron moratones, ningún diente voló fuera de mi boca ensangrentada. Nunca nadie más me violentó en mi propia cama.
¡Lo conseguí!

Ahora miro a mi alrededor y, lejos de sentirme orgulloso de mí mismo, veo que nadie me acompaña excepto él... siempre cerca, siempre como una sombra, oscureciendo
cada rayo de sol...
Se acerca despacio hacia mí, y me susurra al oído "SALTA"... un abismo me espera.
Detrás... él continúa... susurrando como un soplo de aliento que se mete por mi nuca…"SALTA... saaaalta".

Me levanto lentamente, un leve mareo de vértigo acude a mi frente y lo hago... suavemente... Salto. Más… me dejo caer… caigo y puedo oír como él, mi compañero de viaje, se ríe burlón... me señala con el dedo y SE RÍE... SE Ríeeeee....

Veo como allí, al borde del abismo él... el odio... Se ríe de mí... mientras busca ya a su próxima víctima.

Alguien a quien SALVAR, algún pobre desgraciado que, como yo, nunca supo perdonar y olvidar."


Hace tiempo que aprendí que odiar mancha a todo el que tiene contacto con ese sentimiento... no odio, mi fábrica dejo de hacer ese producto. Mi fábrica solo emite cosas buenas y he observado que desde entonces, hasta mi piel está más limpia...
¿Que opinas?

Un beso,

jueves, 16 de abril de 2009

La dependencia y el apego


A lo largo de la reciente historia, se han hecho muchos experimentos con chimpancés y primates. Muchos de ellos han sido crueles aunque , según muchos, necesarios para conseguir la información necesaria para salvar las vidas, que parece que son las importantes: las vidas humanas.
No quiero en esta ocasión, entrar en el debate sobre si es buena o no la experimentación con animales, conveniente, cruel, interesada, cómoda o inhumana...

Algunos de estos experimentos, sin embargo, no han sido demasiado dolorosos o crueles, arrojando algunas teorías interesantes sobre cómo nos sentimos dependientes de otros individuos, en este caso de la madre.
La teoría del apego psicológico hacia otras personas, de cómo el ser humano siente el impulso de estar cerca de otros, la necesidad imperiosa de una caricia, una mirada...

Funcionar, sin embargo, desde el desapego, tiene ciertas ventajas sobre la dependencia del llamado amor (tal como lo entendemos todos). Somos libres y hacemos libre al otro, al no sentirse obligado a estar cerca, a dar esas cosas que necesitaríamos recibir para sentirnos bien....
Ahora bien... vivir instalado en el desapego no creo que sea posible. Tal vez de cierta forma sí, como protección, como distancia para poder actuar más libremente en la vida.
Pero qué sería del ser humano, de nuestra carne, de nuestros sentimientos, sin ese contacto físico, sin ese abrazo, esa caricia... Al fin y al cabo, es una de las características de todos nosotros, el apego, la dependencia, la exigencia de fidelidad y exclusividad que a veces asfixia y otras reconforta.


Uno de los experimentos más relevantes respecto del apego más básico, lo llevó a cabo el psicólogo Harry Harlow.
Observó que los monitos se aferraban a un trozo de toalla andrajoso y no querían separarse de él. Al igual que algunos bebés con su mantita.
Hasta entonces (1950) el apego por la madre era siempre asociado a que ésta proporciona alimento, instinto básico de supervivencia.

Harlow, daba de comer él mismo a los pequeños primates con biberones de plástico, y cuando retiraba la comida, los animales podían protestar con más o menos intensidad, pero al intentar quitarles la toalla andrajosa que arrastraban, los pequeños se volvían locos... gritaban y gesticulaban como si les hubieras quitado la vida misma... Esto le llevó a su experimento sobre el apego:

Se fabricó una madre de sustitución de alambre... con el torso cubierto de cuadrados metálicos y una sola mama rígida en el "centro ventral". La mama tenía un pezón de acero con un pequeño orificio que suministraba leche de mona.

Y se hizo otra madre de sustitución con un cucurucho de cartón recubierto de felpa, pero ésta sin leche.
Así lo describe el libro "Cuerdos entre locos":

"Diseñamos la madre de sustitución en consonancia con los fundamentos de ingeniería humana (...) Fabricamos un cuerpo perfectamente proporcionando, racionalizado, sin bultos ni apéndices innecesarios. Se evitó la redundancia en el sistema de la madre de sustitución mediante la reducción del número de mamas, de dos a una, y se situó esta única mama en posición sagital en la parte superior del tórax para maximizar las capacidades naturales, las motrices y perceptivas conocidas de la cría operadora (...) lo cual dio como resultado una madre blanda, cálida y tierna, con paciencia infinita, disponible las veinticuatro horas del día (...) que además constituyó una máquina maternal de máxima eficiencia en mantenimiento, puesto que el fallo de cualquier sistema o función podía resolverse por simple sustitución de cajas negras y componentes de recambio. En nuestra opinión, el diseño resultante fue una madre mona muy superior, aunque no es opinión compartida universalmente por los padres monos."

Una vez los monitos se hubieron calmado tras la separación traumática de su verdadera madre.. comenzaron a ver los sorprendentes resultados.
Se les puso dentro de la jaula dos madres de sustitución: la de alambre, que proporcionaba alimento y la de tela con el pecho vacío y una dulce sonrisa...

Los monitos se acercaban a la madre de felpa, se agarraban a ella, le hacían carantoñas y pellizquitos se acurrucaban cerca de ella, sintiendo el contacto de aquella tela inerte pero suave. Le acariciaban la cara y pasaban horas y horas sobre ella...
Cuando sentían hambre acudían veloces a la madre de alambre a comer y rápidamente volvían a refugiarse con la mami de toalla.
Harlow, comparó los tiempos que los animales pasaban tomando su alimento y el tiempo que pasaban haciéndose mimos...
El resultado fue sorprendente:

"No nos sorprendió descubrir que el consuelo a través del contacto fuera una importante variable esencial del afecto o del amor, pero no esperábamos que eclipsara tan rotundamente a la variable de la lactancia; la disparidad es ciertamente tan grande como para pensar que la función primordial de amamantar (...) es la de asegurar el contacto físico íntimo y frecuente de la cría con la madre" Harlow estaba estableciendo la idea de que el amor nace del contacto, no del gusto, razón por la que, cuando la madre deja de producir leche, como sucede inevitablemente, el niño sigue amándola y, después, toma ese amor, el recuerdo de ese amor y lo reproyecta fuera, de forma que todo momento de interacción es repetición y revisión del contacto táctil primero. "Es bien cierto que el ser humano no vive solo de leche" dice Harlow...

De todo esto, se deduce que aquellas teorías del doctor Spock, famoso pediatra que proponía el mínimo contacto físico con los bebés, a la hora de enseñarles, por ejemplo, a dejar de llorar, estaban equivocadas.
Se deduce de este experimento ( y otros muchos estudios posteriores ya con humanos) que el contacto físico es necesario, imprescindible, saludable...

Y yo ahora, me pregunto... ¿Como podemos soportar los internautas esta relación sin piel? Eso... hará de estas relaciones una vía muerta sin posibilidad de continuidad. ¿Estamos pues condenados al fracaso en las amistades virtuales...?
Ahí os dejo estas pequeñas reflexiones y espero vuestras opiniones y alguna solución para nuestro futuro... como seres apegados al contacto físico... o tal vez no...

Tal vez es hora de que algún psicólogo vuelva ha hacer un estudio de cómo los seres humanos somos capaces de encontrar afecto a través de una pantalla...

Un beso,

martes, 24 de marzo de 2009

¿Qué mueve el mundo?


¿Qué mueve el mundo?

Hay diversas opiniones, las más extendidas: El amor, el poder.

Dicen que el amor mueve el mundo, más bien yo creo que lo ralentiza lo hace sabroso y dulce, hace que tenga sentido la vida en pareja... sabores y olores únicos...

Que el amor da un toque emocionante a la vida, nadie lo niega... desde luego no quisiera vivir sin esa sensación dentro del cuerpo, del amor, del deseo... la compasión. Todos esos sentimientos honran el ser humano, pero dudo que eso haga que el mundo se mueva...

El poder... Bueno, el poder realmente hace que "las personas" se muevan... ralentizando al resto, anulándolos...
El poder pisotea a la mayoría para ensalzar a unos pocos... Realmente alguien, por poder, ¿hace que el mundo se mueva?.... Creo que no.

Mi humilde opinión, que expongo a vuestro debate y reflexión, es que en realidad lo que mueve al mundo y siempre lo moverá, es la curiosidad...

La curiosidad ha permitido al hombre investigar por el placer de investigar, eso ha hecho que se descubrieran cosas nuevas que han dado pie a otras... que han conformado la sociedad en la que vivimos. Con las cosas buenas y las malas...

Lejos de creer, como muchas personas, que la curiosidad es fruto de la frustración...

Una vez me dijeron que alguien que busca constantemente aprender cosas nuevas, meter la cabeza en el agujero para ver qué hay al otro lado... es porque no es feliz con lo que tiene.

No. Creo que la curiosidad hace que nos sintamos vivos. Alimenta la ambición, alimenta el amor, alimenta el movimiento y alimenta algo tan fundamental para el hombre como es el avance en todos los terrenos.

En el terreno social, es la curiosidad la que mueve a los científicos (más allá del dinero o el poder) a investigar en cualquier ámbito.

En el espacio personal, opino que nunca se deja de crecer... La curiosidad es la cualidad que hace rebuscar en tu interior y ver qué hay, qué sientes. Tus propios retos salen de la curiosidad por ver los resultados..

Alguien curioso... ¿Es alguien frustrado? Alguien que no deja de buscar respuestas, nuevas sensaciones, nuevas informaciones... es alguien insatisfecho y eso es lo que le lleva a no parar...?

Bien, pues creo que los científicos, los filósofos y toda esa fauna eran entonces, grandes frustrados...

Sin ánimo de sintetizar o simplificar algo tan complejo como es nuestro mundo... Ya sé que el mundo se mueve por infinidad de cosas, el conjunto de ellas conforma ese movimiento. Pero básicamente estos comportamientos pueden ser opinables y opinados, creo yo.

¿Que opinas? ¿Qué mueve el mundo?

¿Curiosidad igual a insatisfacción?

Un saludo,

lunes, 15 de diciembre de 2008

Enero y sus "comeduras de coco"


Se termina el año y comienzan, irremediablemente, los nuevos propósitos, las nuevas colecciones, dejar de fumar..., las enmiendas de terribles fallos cometidos...
Al final todos andamos cortados casi por el mismo patrón...
Quien, llegadas estas fechas, no se ha preguntado qué hizo el año que termina... si consiguió lo que se propuso tan seriamente hace ahora 12 meses... siempre la misma historia, la misma comedura de tarro que te hace tener taquicardias y sentirte como el mismo culo porque no cumpliste con aquello o con lo de más allá...

Se hace necesaria la reflexión, llegados a este punto... ¿Porqué necesitamos tantas fronteras? ¿Porqué somos tan infantiles, que al ver cintas de colores, se nos dulcifica la mirada? ¿Es hipocresía? ¿Inercia?
Por qué curioso proceso mental, nos sentimos abocados a comidas con familiares que son odiosos durante todo el año y durante dos semanas hacemos un esfuerzo (siempre los mismos) por evitar los enfrentamientos... cuando sabemos perfectamente que ese personaje volverá a las andadas en cuanto devore la cena que has preparado durante horas y que ni siquiera se digna a agradecer... que siempre está demasiado fría o demasiado sosa... cuando no es escasa o un derroche de dinero innecesario...
Uno se carga de una paciencia que nunca pensó tener y aguanta, aguanta... y hay mesas de Navidad donde sus comensales son verdaderas ollas a presión a punto de estallar. Estoy segura de que alguna tragedia pasaría si, de repente, alguien diese rienda suelta a sus pensamientos y eso produjera una reacción en cadena... Los instintos más bajos, los reproches más antiguos saldrían como dardos envenenados en un fuego cruzado...

No quiero ahora ir en contra de las tradiciones. Soy la primera que entro al trapo del consumismo excesivo, de poner ojos de cordero degollado cuando veo cientos de personas comprando regalos ilusionados...
Que me quedo con la boca abierta con las luces que decoran la ciudad por las noches, con esos grandiosos arboles de navidad y canturreo por lo bajini algún que otro villancico, casi sin darme cuenta...
Así que voy a jugar a lo que jugamos todos en estas fechas...
Mis deseos y mis promesas para el próximo año son sencillas esta vez...

Por una parte, he descubierto que si yo no soy feliz... no puedo hacer feliz a nadie. Así que uno de mis objetivos es ser lo más feliz posible para poder trasmitirlo y reflejarlo a todo el que me rodee...
Y por otra, seguir descubriendo esos huecos de mi misma que son luminosos, sorprendentes y que siempre estuvieron ahí, esperando a ser descubiertos y que yo, torpe de mi, nunca había visto...
El descubrimiento de un TODO al que todos pertenecemos, como una pequeña parte de ese gran engranaje que es la vida... compartir ese camino con los demás...

Lo que conseguí este año no es mucho, pero me propuse sonreír más y lo conseguí. Sonrío por la calle, siempre que puedo. Soy amable con los que me rodean y reparto todos los abrazos y todo el cariño que es posible... He descubierto que me ha sido devuelto con creces... que he llenado sacos de bondad, amor, amistad, respeto que rebotó al entregarlo, de manera mucho más brillante y abundante...
Conseguí dar gracias, cada mañana al levantarme de las cosas buenas que fuese a recibir ese día... Y sonreír ha sido el primer gesto de cada amanecer de estos últimos meses... He descubierto que funciona... Os lo recomiendo. Una sonrisa y un agradecimiento por lo bueno que está por llegar... curiosamente, cada día llegó algo bueno, desde lugares y personas distintas, he tenido un regalo cada día, que me hacía feliz durante unos instantes...
Hermoso ¿no?
Y todo eso, sin ser Navidad... todo eso sin ponerme caretas, sin pedir nada a cambio. Todo eso, simplemente por vivir de la mejor manera posible... primero para mí y después para los demás...

Esto de pensar primero en uno mismo parece un acto de egoísmo pero alguien me explicó de manera muy gráfica porqué ha de ser así...
Me dijo: "si viajas en un avión y éste sufre la despresurización de la cabina del pasaje... imagina que llevas un bebé en tus brazos... Las máscaras de oxigeno caen frente a tu cara... El bebé no tiene máscara... ¿Qué harás? ¿Se la pondrás a él para salvarle la vida...? ¿Cuánto aguantarás tú? y cuando mueras... ¿Quién le ayudará? Si tu no estás en condiciones... no podrás salvar al débil. Primero te pondrás la máscara, cuidarás de estar fuerte y bien para salvar al bebé... sino moriréis los dos..."

Pues de eso se trata. Aquel sabio refrán que decía: "la caridad bien entendida, empieza por uno mismo.."
Os deseo lo mejor para 2009. Os deseo la fuerza para repartir sonrisas, amor, amistad y respeto y que podáis comprobar como yo... que todo es devuelto y que las personas malas... tan solo reciben maldad... pero no es necesario hacer nada. No es necesario que tu te encargues... la justicia, se hace sola... Si les odias, si no les perdonas o no les ignoras... entras en su círculo... y mira que luego es muy difícil bajarse de ese carro.


¿Tienes propósitos para el nuevo año? ¿Conseguiste algo de lo que pensaste hace ahora 12 meses?

Un beso y todo mi cariño.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Bajo presión....


La presión social hacia lo bello, paradójicamente, hace de nosotros seres feos por dentro, por insatisfacción y feos por fuera, por ansia de conseguir lo que no existe.

Lo natural, los cuerpos naturales, parecen haber desaparecido de las pantallas de televisión, de las revistas.... Mujeres con grandes labios carnosos, hombres con culos imposibles y rostros impensables. Pechos turgentes a los 45...
¿No os habéis fij
ado que ha llegado un momento en que todas las presentadoras de televisión "se parecen"? Hay momentos en que uno las confunde...
Debe ser que van al mismo cirujano y los modelos de nariz, pómulos, ojos, estiramientos y mentones se repiten y está claro que hay favoritos.... Un puzzle que termina conformando una fauna de caras (más bien caretas) muy similares, acordes con los cánones establecidos de lo que entendemos por belleza...

Pues yo lo siento mucho, mi cuerpo dista muchísimo de ser perfecto, mi cara no es bonita, ni mi piel es de terciopelo... Mis dos hijos han dejado mi tripa "herida". Señales de guerra que luzco con orgullo...
Esas patitas de gallo dan un toque especial a mi mirada. Mis manos acusan tantos pañales cambiados y tantos platos fregados... y tantas caricias también. Mi cuerpo delata mi vida y
eso dice cosas de mí. Habla de mi vida, que no fue siempre feliz.
Las lágrimas dejaron surcos que forman el mapa de mi piel. Mis risas la estiraron hasta romperla... esas arruguitas son de risa... ¡Cómo iba a quitarlas! Son mi vi
da, me acompañarán... Mi cintura, perdió algo de tono, inevitablemente... Esos pastelillos, esas paellas... También las disfruté...
A pesar de tener una talla 38 no aguantaría seguramente una sesión en bikini en vivo, jajaja. Por eso no la hago... Pero no me importa, ¿Quien necesita una sesión de fotos a estas alturas? Me quedo solo con las fotos buenas y las "malas" las borro que ahora son gratis...

Hacemos mucho daño a los jóvenes con las exigencias de ser "perfectos". Hoy no entraré en temas tan graves como la anorexia o la bulimia, la tristeza, la agresividad, la frustración.... y tantos ejemplos para ilustrar lo que provoca nuestra (y me incluyo, como no) intolerancia por lo feo, por lo que no "cumple" con las normas...
Y es que nos hemos acostumbrado a lo bello, lo fácil, lo hermoso... y sigue habiendo gente normal,
como yo, que nos sentimos a veces ignorados o inferiores cuando nos sobraron algunos kilos o algunos granos cubrieron parte de nuestro rostro... Unas gafas o unos alambres correctores en los dientes, que pueden hacer estragos...

Lejos de querer frivolizar con el tema, os confesaré que yo misma estuve en el borde del abismo, cuando perder peso se convirtió en el centro de mi vida y lo conseguí, conseguí perder mucho peso... tanto que llegue a pesar 44 kilos (como una niña de 12 años) y aún no sé, porqué perverso mecanismo mental, no conseguí dejar de ver a alguien "gordo" en el espejo...

Hoy he recuperado parte de ese peso (unos cinco kilos) y procuro no mirarme mucho a los espejos, ya que me veo gorda siempre... creo que es un lastre que llevaré siempre conmigo. Gracias a que mi sentido común me dijo que, lo que mis ojos me muestran, no es la realidad. Que soy una persona normal, con un peso y talla normales... Solo me pregunto qué hubiese pasado si llego a ser algo más débil, o algo más joven... Tal vez hubiese caído en ese torbellino de dolor y disparate que es la anorexia... Que me rondó tan cerquita...

Cuidado con las comidas de los chicos y chicas, que se pasean por ese filo de la navaja... Es muy delgado y muy afilado. Te cortas, fijo.


Ya sé que todos me diréis que Elsa Pataki está como un tren y yo no voy a negar que Harrison Ford, me quita el sentido... Pero seamos serios... ¡No existen! Nunca he visto a Brad pitt en el metro o a Nicole Kidman en el super...


Yo creo que son creaciones por ordenador... je, je.


Y a tí, ¿te preocupa mucho tu aspecto?
Un beso,

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Viajes peligrosos.

Hoy quiero compartir con vosotros el relato que se publicó en el blog de "Relato completo, Relato Comansi" donde muchos de nosotros compartimos el gusto por la lectura y escritura, del que ya os hablé en un post anterior...
Se publicó dentro del Género Aventuras y aquí os lo dejo para el debate...

"Daba un tranquilo paseo. Es un barrio que Mario no frecuentaba habitualmente, pero debido a un trabajo temporal, de apenas tres semanas, tendría la oportunidad de pasear por sus calles mientras hacía tiempo tras la comida. Era un agradable día de otoño, los arboles acariciados suavemente por un leve viento, dejaban caer constantemente sus hojas adornando las aceras y la calzada con esos tonos que van desde el marrón al rojo intenso, los colores propios de esta estación. Todo el mundo anda deprisa. A él le gusta observar a todos. Decide sentarse en una rancia y adorable cafetería de la Plaza de Sevilla, muy cerca del Teatro Español, en pleno centro de la capital... Disfrutará de un café bien cargado, sin azúcar, como le gusta.

Sobre la mesa un periódico abandonado, quizá, por el cliente que acaba de marcharse. La silla aún está caliente... El camarero sale y entra incesantemente con su m
andil blanco y su bandeja sobre la mano. Con actitud ciertamente servil atiende las escasas cinco mesitas que ocupan parte de la acera, invadiéndola y haciendo, a veces, tropezar a los transeúntes...

Un hombre con una terrible deformidad en la espalda se planta frente a él y extiende su mano mientras murmura algo ininteligible para Mario. Parte de sus babas se derraman sobre los zapatos y Mario le niega con la cabeza... El hombre insiste y Mario rebusca en el fondo de su bolsillo unos céntimos... Duda si dárselos, tal vez sea aún peor, el hombre parece deseoso de atención más que de dinero... qué penosa vida, piensa. Pone el dinero sobre la mesa, cerca del mendigo. No puede evitar pensar en cómo tendrá las manos ese pobre hombre...
Madrid tiene estas cosas... somos demasiados...

¡Por favor! dice levantando la mano cuando el camarero pasa a su lado. Un muchacho con aspecto indio, grandes ojos negros enmarcados en profundas ojeras oscuras, piel morena y mirada penetrante.
El acento le delata
¿Qui le ponongo senior?
Mario pide su café cargado y suplica con la mirada que le libre del mendigo.
El camarero le espanta casi como a un perro... Parece que no tener que haberlo hecho él mismo quita dureza a la escena y despeja su conciencia...
El deforme se marcha como un perrillo asustado con su eterno murmullo. Cruza la calle Príncipe casi sin mirar y casi sin ser consciente del frenazo que un taxista ha tenido que pegar para no llevárselo por delante... Mario se pregunta si no es eso lo que buscaba, marchar rápido y ligero de ese asfalto hostil, de esa vida de dolor y s
ufrimiento.

Mario es bueno y le mira piadoso mientras desaparece ya por la esquina, lo cual le permite olvidarlo para siempre.

"
Siu cáfe" dijo el joven indio, poniendo suavemente el plato con la taza, la cucharilla y el azúcar sobre la mesita blanca.
"Gracias".

Ojea el periódico y decide cogerlo y leer un rato, Mira el móvil y aún tiene tres cuartos de hora hasta su cita laboral... hoy comió muy deprisa. Mañana lo hará más lento, así no le sobrará tanto rato...Hace sol, pero si amanece el día frío y lluvioso será muy incómodo esperar. El transito humano distrae constantemente su atención sobre las noticias de todos los días.

De pronto, cruzando la plaza, le parece ver a Sandra, la esposa de un buen amigo. ¿Qué hará por aquí...? Per
o... Mario se dispone a levantarse para llamar su atención, cuando observa a un hombre, que no es César, que le coge cariñosamente por la cintura...La atrae hacia sí y le besa... ¡en los labios! oh, oh...
Mario se sienta al instante y ahora lo que desea es desaparecer tras
el periódico. Lo sube cubriéndo su cara, puesto que la mujer de su amigo, colmada de carantoñas se acerca a la cafetería.
Ambos se besan de nuevo en los labios, con ternura, no, con pasión, mientras esperan el semáforo para poder cruzar.
Al pasar por delante de la mesa donde un hombre se esconde tras un periódico, ella ríe divertida y él, le roza levemente el c
ulo con la mano.

Mario ha encogido en la silla, quiere desaparecer y reza para que no le vean... El camarero indio mira divertido la escena, que desde fuera, es tan evidente que solo falta un cartel de Estreno en la barriada...

Esa noche, mientras cena en casa con su mujer, ésta le dice que ha llamado Sandra... César vuelve mañana de su viaje a Londres y les invitan a cenar. Parece que el negocio le ha salido bien. Sandra estaba feliz con la vuelta de su esposo tras una semana fuera.
Ahora Mario es
consciente de que los viajes, a veces, los hacen los que se quedan.... Los que llenan las maletas y suben a un avión... sólo dejan el camino libre."

Ahora no sabe que hacer... ¿Le cuenta a César que ha visto a su mujer con otro? ¿Se lo dice a Sandra? ¿Será capaz de guardar una noticia así en secreto...? ¿Debería...?

Y tú, ¿Qué harías?
Un saludo,

viernes, 14 de noviembre de 2008

El pequeño pez.


Uno vive y pasa por la vida sin percatarse de todo lo que a su alrededor ocurre... que las cosas que suceden mientras caminamos forman parte de nuestra existencia.
Parece que carecen de importancia... Si uno no pudiese caminar... ¡cómo añoraría siquiera dar dos pasos! Si uno quedase ciego... qué belleza poder ver el color del Otoño, aún por un instante...

Encontré este texto y me pareció bueno compartirlo. Aunque solo sea por reflexionar una vez más sobre el recurrente tema de la vida y del presente que tan rápido se nos escapa de entre las manos...


"El joven guerrero sioux entró en la tienda del jefe de la tribu, se acercó a él y le dijo:

-Maestro, he estado buscando al Gran Espíritu durante años. Dejé mi choza, mi poblado y he estado buscándolo en todas las partes donde Él mismo ha dicho que está: en lo alto de los montes, en el centro del desierto, en el silencio de las praderas...

-¿Y lo has encontrado? le preguntó el jefe de la tribu.

- Sería un engreído y un mentiroso si dijera que si. No, no lo he encontrado ¿Y tú?


El gran jefe Sioux guardó silencio ¿Qué podía responderle? El sol poniente inundaba la choza donde estaban con sus rayos de luz dorada.
Centenares de pájaros go
rjeaban felices en el exterior, sobre las ramas de un árbol. A lo lejos podía oírse el peculiar ruido de una cascada en el río. Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar... sin embargo, aquel buen hombre no podía sentarse allí y decir que no había encontrado al Gran Espíritu, que aún estaba buscándolo.

Como no le contestaba, pensó que debía ir a buscar a otra parte, así que, decepcionado, se levantó para salir de la tienda, pero en ese momento el jefe de la tribu le miró a los ojos y le dijo:


- Te voy a contar una historia que me contó mi abuelo, el que fue el más grande jefe Sioux.


"Estaba un pez nadando, se acerco a otro pez y le dijo:


-Perdone, es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá usted ayudarme. Dígame: ¿Dónde puedo encontrar eso que llaman Océano? He estado buscando por todas partes, sin resultado.

-¿El océano? - respondió el viejo pez - El océano es donde estás ahora mismo.


- ¿Esto? pero si esto no es más que agua... lo que yo busco es el océano, replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

Cuando acabó la historia el guerrero se quedó pensativo, por lo que el jefe Sioux le dijo:

- Deja de buscar, pequeño pez. No hay nada que buscar. Sólo tienes que estar tranquilo, abrir tus ojos y mirar. No puedes dejar de verlo."


A ver qué tal, si ahora disfrutamos un poco más de todo lo cotidiano, de nuestros hijos, nuestras casas, grandes o pequeñas, de ese pájaro que anda revoloteando cerca de la ventana... de ese amor que nace o ese que muere...
Vivir es hermoso, a veces duele... pero es vivir, ¡qué narices!
Un saludo,

jueves, 18 de septiembre de 2008

Los prejuicios.


"Quien esté libre de pecado... que tire la primera piedra...

Yo desde luego, no puedo. Me encuentro inmersa, aunque haga esfuerzos extraordinarios, en una sociedad de unas relaciones repletas de prejuicios. Prejuicios de todo tipo, sociales, sexuales, personales, laborales, económicos...
Quien no ha oído alguna vez eso de "uf este hombre es... la bomba... tiene una cantidad de dinero..." Y tu piensas... y a mi qué me importa el dinero que este buen señor tenga en el banco. Piensas, ¿me puede aportar algo? ¿tiene un conversación inteligente? ¿somos afines en algún aspecto? ¿Es buena gente?

Todo eso, muchas veces se obvia. Se anula por completo y solo vemos un escote espectacular, un fajo de billetes, o un currículum brillante de estudios o laboral...
Y entonces... los que carecemos de todas esas supuestas maravillas, ¿en que lugar nos ponemos? Al final de la cola, a recoger las migajas que los importantes y brillante seres humanos desprecien...

Somos realmente pobres y míseros. Si estuviéramos todos desnudos en el bosque... ¿qué diferencia habría entonces? ¿Quien sería la estrella?
Seguramente el que fuese capaz de proporcionar comida al resto. El que pudiera entretener con sus palabras las horas de tedio. O el que dispusiese de la habilidad suficiente para empatizar, consolar o hacer reír a alguien triste.
Esos valores si son admirables...

¿Sabéis una cosa? Internet nos brinda una vez más la oportunidad de encontrarnos aquí, en este bosque, desnudos, sin adornos ni cheques, sin caras bonitas o escotes de vértigo, sin un BMW o una mirada tan atractiva que de deje K.O.
Y así desnudos, nos hemos conocido, nos hemos respetado, amado, consolado, escuchado....

Y a mi, sinceramente, no me importa si entra algún médico famoso, una estrella de televisión, una exitosa empresaria, un poseedor de grandes negocios.... Solo me importas tú, tu alma, que muy acertadamente un gran amigo en la red (Antiqva) dijo que seguramente aquí se encontraban nuestras almas... preciosa definición por cierto.

Me recuesto y pienso en tocar esa pompa de jabón que se sostiene, pareciese, milagrosamente flotando en el ambiente, que sustenta ilusiones, esperanzas, sonrisas y amores... Tocarla... Traspasar esa barrera del que se mueve sobre ilusiones, utopías y sueños...
Siempre da miedo tocar las pompas de jabón. Estallan sin remedio y rompen todo lo que en ellas se reflejaba... ¿Seremos pompas de jabón todos nosotros? ¿Estamos condenados a ser solo observados, en nuestra belleza? Niño, ¡no toques!
La piel no viaja junto con nuestras letras, nuestras palabras vuelan sin esfuerzo... como esas pompas impulsadas por el aire y se pasean por tu nariz, delante de tus ojos, a veces ofreciéndote espectáculos maravillosos o mostrándote imágenes desconocidas, abriendo caminos... Pero no intentes atraparlas, ningún recipiente es tan suave, tan apropiado que puedas almacenarlas y acariciarlas cuando te sientas solo, triste...

Tal vez yo sea una simple ama de casa, sin experiencias importantes ni una cultura extensa o tal vez, alguien que tiene éxito en la vida o un ser malvado que dada su dualidad, muestra aquí toda su bondad... pero me comunico con personas de corazón a corazón, no preciso nada más para sentir el aliento de ánimo, la sonrisa sincera incluso la palmada en la espalda...

Definitivamente, amigos, internet me gusta. Vosotros me gustáis, así, desnudos en este bosque...

Y vosotros...
¿Os dejáis llevar a menudo por las apariencias?
Un saludo,

sábado, 13 de septiembre de 2008

¿quien eres en realidad?



Aproveché los días de descanso para leer algunas cosas que tenía pendientes... tan dispares como alguna novela, cómo leer una bola de cristal, algo de psicología y mi prioridad: el crecimiento personal, el buceo dentro de nosotros mismos, con lo que eso supone...

De entre muchas de las cosas que he aprendido, una de ellas llamó mi atención.
El planteamiento de dónde ponemos la frontera de nuestro yo. Dónde comenzamos a ser "yo" y dónde comienzan el resto de las cosas... Parece una chorrada, pero no lo es.

Os pregunto: ¿Eres un cuerpo? o ¿tienes un cuerpo? Piensalo bien.

Yo contesté enseguida, con mi infantil precipitación de siempre, con la seguridad de estar en el buen camino.
Tengo un cuerpo, por supuesto. Esa fue mi respuesta, sin doblez, sin más... madre mía... lo que salió de aquella reflexión, gracias a la guía de la lectura del libro, fue interesante, cuanto menos.

Si eres dueño de tu cuerpo, es decir, tu no eres un cuerpo... sino que "tienes" un cuerpo, como el que tiene un coche o una casa o una manzana... ¿Qué eres? "Mente" contesté rápidamente otra vez...

La fronteras que ponemos en nuestro propio cuerpo dice cosas de nosotros. En mi caso dice que considero que "yo" soy sólo psique, que mi cuerpo solo es un vehículo que me lleva y me trae en esta ocasión.

Luego, si soy mente, mi pensamiento es energía, son impulsos eléctricos... Una energía que no muere, que no desaparece, tan solo se transforma para quizá habitar de otra forma más adelante... o que vivió de otra manera en el pasado...
Suponer todo esto es aceptar que la vida no termina, que solo cambia.

Sin embargo si opinara que "yo" soy un cuerpo tendría que admitir que cuando el cuerpo muere, todo muere con él. Puesto que eso eres...

La mente no envejece, tan solo evoluciona, los cuerpos sí, éstos envejecen se deterioran y mueren... qué pasa con la mente. Esa que soy "yo". Tantas teorías hay para justificar esto... la reencarnación, la transformación en otros tipos de energía, Dios, el alma... etc, etc...

Explorar estas cuestiones no hace más que confundirme a veces. Pero es fascinante la de cosas que se esconden dentro de nosotros mismos... Pero es necesaria la provocación, la pregunta que rompa la simpleza con que nos planteamos porqué estamos o a dónde vamos...

Y tú, ¿eres un cuerpo? o ¿tienes un cuerpo...?
¿Has cambiado ahora, tu respuesta?
Yo, estoy hecha un lío, la verdad.
Un saludo,

lunes, 8 de septiembre de 2008

La responsabilidad.


"La apatía es, en sí misma, una manifestación de agresividad"

Cuando pensamos en una cantidad de gente junta, una masa de personas, siempre tenemos la sensación de fuerza. "La unión hace la fuerza" "juntos podemos" "cuatro ojos ven más que cuatro"... infinidad de tópicos que aceptamos sin plantearnos otro enfoque bien distinto.



Ya os he hablado de un libro que leí hace unas semanas "Cuerdos entre locos" sobre experimentos psicólogicos... interesantísimo. Pues ahí encontré un estudio basado en un hecho real, que desbarató de un plumazo ese tópico de que la masa es invencible y que los humanos nos sentimos más valientes, mas buenos si vamos en grupo...
Os cuento el terrible suceso que provocó que los psicólogos Jhon Darley y Bibb Latané comenzasen un estudio sobre la responsabilidad del ser humano.

--El siguiente texto puede herir la sensibilidad, por contener pasajes violentos--

Una oscura noche en Queens (Nueva York). Un 3 de marzo de 1964.
Un otoño ventoso hacía que algunos visillos ondearan fuera de las ventanas por el viento que , ocasionalmente, corría a través de la pequeña calle...
Catherine Genovese una mujer de 38 años volvía a casa tras su turno de camarera, en el bar donde trabajaba.
Kitty, como la llamaban, era una mujer morena, delgada y hermosa cara de duende, con unos bonitos ojos verdes.
Aparcó su coche en un parking adyacente al edificio donde vivía sola.
Dejó el coche en su espacio y salió. Eran las tres de la madrugada... se dirigía hacia su portal cuando vio un hombre agazapado al lado de un coche.
Giró y cruzó rápido hacia la cabina de la esquina, que estaba conectada con la policía.

"Catherine no llegó a la cabina. El hombre, identificado después como Winston Moseley, le clavó un cuchillo en la espalda hasta el fondo y luego, cuando Catherine se volvió a mirarle, se lo clavó también en el vientre, y la sangre corrió caliente. La mujer gritó... dijo exactamente: "!Ay Dios mío! ¡Me han clavado un cuchillo! ¡Socorro! ¡Socorro, por favor! Inmediatamente se encendieron varias luces en las ventanas de la calle. Moseley las vio, en el juicio dijo que las había visto, pero que le parecía que aquellas personas no iban a bajar a la calle.
En vez de bajar,
alguien gritó: "¡Dejen en paz a esa chica!"; Moseley se dio a la huida y Catherine, con varias cuchilladas en el cuerpo, se arrastró hasta la entrada de una librería en penumbra y se allí se tumbó. Las luces de los apartamentos se apagaron entonces. La calle quedó de nuevo en silencio. Moseley se dirigió a su coche, oyó el silencio de las calles, vio que las luces se habían apagado y decidió volver a rematar su trabajo. Sin embargo, antes abrió la portezuela de su coche y se cambió la media que llevaba en la cabeza por un sombrero tirolés.
Entonces volvió a recorrer la calle, encontró a la mujer echa un ovillo, roja y mojada, empezó a acuchillarla otra ve
z por donde lo había dejado, rajándole ahora la garganta y los genitales. La mujer volvió a gritar. Y siguió gritando. Pasaron los minutos. Volvieron a encenderse luces en las ventanas de los apartamentos, -imaginémoslo- haces amarillos que tanto Catherine como Winston tuvieron que ver, tan presentes, y sin embargo, tan ausentes.
Moseley volvió a retroceder y Catherine consiguió alcanzar, no se sabe cómo, el vestíbulo del edificio donde vivía, donde unos mi
nutos más tarde, el asaltante la encontraría de nuevo y reemprendería lo que aún no había terminado. Ella pidió ayuda a gritos y después dejo de gritar. Solo gemía. Moseley le levantó la falda, le cortó la ropa interior y, en el juicio, declaró lo siguiente: "Tenía la menstruación". Después, sin saber si estaba viva o muerta, se sacó el pene pero fue incapaz de llegar a la erección, de modo que se tumbó encima de ella y así tuvo un orgasmo.
El crimen se cometió en treinta y cinco minutos, entre las tres y cuarto y las cuatro menos diez de la madrugada.
Se ejecutó en tres a
taques distintos, prolongados y señalados con gritos de socorro. Los testigos que encendieron la luz, lo vieron y lo oyeron. No hicieron nada.
Hubo treinta y ocho testigos en total que vieron desde la ventana cómo acuchillaban y remataban a una mujer."


(Las imágenes son reales del lugar del asesinato, la víctima y el asesino. y el texto en cursiva, del libro "cuerdos entre locos").

Esto es un caso real de un asesinato. Tal como ocurrió. De todos los testigos solo uno llamó a la policía después del suceso, cuando la mujer ya había muerto, eran las cuatro de la madrugada y los que lo vieron volvieron a dormirse...
En Nueva York el suceso adquirió notoriedad cuando se supieron los pormenores del caso. Hubo un aluvión de cartas de lectores poniendo el grito en el cielo por el horrible comportamiento de estos vecinos, desalmados que con un simple gesto podrían haber salvado la vida de esta pobre mujer.

Tras varios estudios de estos dos psicólogos sociales y distintos experimentos llegaron a la conclusión de que la responsabilidad, cuando hay varias personas, lejos de hacerse más fuerte, tristemente, el ser humano se siente liberado de ella. Se diluye, se divide en lugar de hacerse más eficaz.
Ninguno de estos testigos eran malas personas. Algunos tenían trabajos sociales. Todos ellos conocían la compasión. Pero a pesar de no arriesgar la vida, ni poner siquiera en peligro su integridad, solo uno tomó el teléfono, y tarde, porque le molestaba para dormir...
Cuando el juez les preguntó porqué habían actuado así todos dijeron que pensaban que otro llamaría, que otro vecino bajaría o que no era asunto suyo...


Este interesante estudio que llevaron a cabo estos dos jóvenes psicólogos, tras el asesinato de esta mujer, dio como resultado esa conclusión. El ser humano se siente más fuerte en grupo, sólo si es para agredir... juntos no somos más compasivos, ni paradojicamente, más solidarios..¿Curioso, no?

Si alguna vez escucháis una agresión bajo vuestras ventanas... recordad a Catherine, tal vez una llamada, una simple llamada a tiempo, puede salvar una vida. Total, a la policía le pagan para eso... para comprobar que todo está en orden...

Un saludo,
Natacha.

lunes, 23 de junio de 2008

El experimento Milgram.



Algunos experimentos psicológicos muy interesantes se llevaron a cabo durante el pasado siglo XX que desvelaron cosas interesantísimas sobre el ser humano. Sus miserias y sus bondades, desgraciadamente, éstas últimas, bastantes más escasas.

Os voy a contar en que consistió uno de los más famosos experimentos realizados en el pasado siglo. Los aficionados a la psicología seguramente ya lo conocéis, pero igualmente podremos después opinar sobre el tema. Es interesante.

El experimento trata de explicar la comportamiento de obediencia del ser humano. ¿Porqué obedecemos?
Los niños obedecen por miedo, por respeto, por costumbre... por ignorancia (debido a la poca experiencia) pero los adultos... ¿Por qué un adulto obedece una orden absurda o en contra de sus principios más profundos? Os sorprenderéis de los resultados, al final del relato.

La investigación se basa en algo (que al menos yo he pensado muchas veces) como la altísima concentración de seres malvados en los ejércitos de Hitler. ¿Cómo se juntaron tantas personas crueles y capaces de semejantes atrocidades? ¿Es posible tal coincidencia?

Pues, esa pregunta que tantas veces me hice, que en ocasiones me hacía dudar sobre la bondad del ser humano.... sobre la predominancia del bien sobre el mal... quedó bien explicada en este experimento, que el profesor Stanley Milgram, adjunto de psicología de la Universidad de Yale, llevó a cabo en Conneticut en junio de 1961 y que ahora paso a relataros brevemente. Quedaréis sorprendidos de las conclusiones.
Milgram era de la opinión que el ser humano sometido a cualquier situación particularmente persuasiva era suceptible a dejar de lado los preceptos morales y cometer atrocidades en cumplimiento de una orden.
Para ello puso en marcha el engaño psicológico más horrible... "La máquina de electrocutar" Falsa pero muy convincente.

Un nave grande y desvencijada en un callejón lateral de la parte antigua de New Haven va recibiendo a cientos de voluntarios reclutados de diversas maneras por Milgram... Ofrece 3 dólares 75 centavos por prestarse a un experimento, en principio inofensivo para el sujeto que lo realiza.

El conejillo de indias (lamemosle así, para entendernos) se encuentra un hombre (Milgram) vestido con su bata blanca y un ayudante joven le acompaña.
Tome asiento, le dicen mientras ponen en su mano los tres dólares setenta y cinco centavos acordados.
Este es un experimento, le explican, que consiste en el aprendizaje por el castigo...

Al tomar asiento, el conejillo, ve una ventana delante de él que se asoma a otra habitación, con una extraña silla, llena de correas. A su derecha un artilugio lleno de pulsadores y números ascendentes sobre cada uno de los interruptores.

Es muy sencillo, continúa el profesor, una persona se sentará en la silla que está viendo en la habitación contigua. Usted podrá verle, el sujeto sentado solo ve un espejo, ¿Comprende?

Esa silla está conectada con unos puntos eléctricos que usted controlará desde esta máquina, señalando el extraño artilugio a su derecha.
Se trata de ir haciendo preguntas al sujeto. Cada vez que la respuesta sea errónea, usted deberá pulsar para dar una descarga eléctrica, de manera ascendente... El último pulsador indica un voltaje de 450, el primero 15, 30, 45...
El conejillo es advertido que llegar a la última descarga puede ser mortal...

Desde luego, el hombre que es sentado en la silla es un actor que hará lo posible, con sus gritos y aspavientos, para que el conejillo se apiade de él y deje de pulsar aquello que le produce tanto dolor.

Se muestra una pequeña descarga en el conejillo (la más leve, pero algo dolorosa) para que compruebe lo que las descargas provocarán en el interrogado.

La preguntas comienzan.... los fallos se suceden... y las descargas también...

Los terribles resultados de este interesante y cruel experimento arrojan que, entre el 62 y el 65 por ciento de las personas, aplicaríamos las descargas hasta la muerte del sujeto... solo porque se nos ha ordenado.
Un estudio que hace pensar que sólo en 37 o 38 ocasiones, el ser humano es capaz de levantarse y negarse literalmente a matar a un inocente que no conoce de nada.

Me impresionó su lectura y sus conclusiones. ¿es el ser humano, en definitiva, un pequeño ratón incapaz de alzar la voz? ¿Incapaz de rebelarse, ni por la vida de otro ser inocente?
Qué triste...
En frío, es muy fácil decantarse por una postura... Pero ahí están los resultados.
¿Qué creéis que hubieseis hecho vosotros?
Una terrible reflexión.

Como aquel supuesto que decía: "Le entregaré un millón de euros si pulsa ese botón. Cuando lo pulse, alguien desconocido, en cualquier parte del mundo, morirá por esa causa, alguien pobre, sin importancia..."
¿Lo pulsarías? , ¿Cuántas veces? Pensadlo bien...

Un saludo,
Natacha.

domingo, 1 de junio de 2008

El tiempo o la edad (que no es lo mismo)


El tiempo... que cuanto menos queda, más rápido se esfuma.

Cuando era niña, un curso no se acababa nunca. Siempre las vacaciones en Mallorca (cada año de mi vida) pasaban como un suspiro.
El mes de agosto no era como los demás meses,¡qué va! ese mes tenía truco, seguro.

Sin embargo Octubre... madre mía qué mes mas largo....



Durante esos primeros años, a
todos nos invade un sentimiento de inmortalidad, es más, ni siquiera el planteamiento del tiempo está en nuestro esquema mental... todo es posible, todo es lejano, todo alcanzable, "solo es cuestión de tiempo" ¿Cuántas veces nos hemos dicho eso?

Solo tiempo... ¡¿Sólo?!!

El tiempo se va, como un tren ráp
ido de esos que no paran en algunas estaciones ....
Cumplir los cuarenta es definitivo. Una vez cumplidos, el reloj se acelera de forma alarmante, los minutos son segundos.... las horas minutos y los meses... días...

Irremediablemente te aho
ga la sensación de no tener tiempo. De repente sientes ganas de hacer esa carrera universitaria que dejaste aparcada. De aprender un montón de cosas inútiles, como hacer cremas faciales o cómo se monta un mueble o hacer pan en el horno de juguete de casa, cuando en la panadería de abajo lo hacen estupendamente...

Ese agobio termina por agotar, por desgastar... Y es que cumplir años es totalmente injusto, es contradictorio.... Cuando uno debería estar ya curado de toda sorpresa, resulta que empieza a mirarse por dentro y se da cuenta de que hay un sinfín de huecos que llenar, un montón de preguntas por responder... ¡Dios! a estas alturas de la vida me tengo que poner a cultivarme!!!! Pero ¿no iba a clase para eso? ¿No me he pasado la
mitad de mi vida estudiando...?

Y resulta que nunca se nos ocurrió estudiarnos por dentro. Mirarnos al espejo desprovistos de la piel... Y hay que ver lo f
eos que somos sin adornos, así en crudo, como sólo nosotros podemos mirarnos.
Esos defecto
s.... la ambición, la envidia, la maldad, el egoísmo... parecen resaltar en nuestro espejo de los 40 o más... No es posible volver a mirarse como antes. Solo por fuera, total si solo voy a comprar el pan... pues no, allí aparece esa arruga de egoísmo o ese peinado ególatra...

Me asusta no tener tiempo, me
entristece el tiempo que perdí.
Envejecer es obligatorio, pero madurar no.

Ahora miro para atrás y veo cómo desperdicié ese precioso cuerpo, fuerte, incansable y terso de hace 20 años. No lo disfruté en su totalidad, no agoté mi cerebro ni siquiera a medio gas... es ahora que estoy más cansada, mas fea, más blanda cuando quiero vivir esas cosas que ya no puedo...
Pasaron algunos trenes que no tomé... qué mala suerte. En mi estación ya no paran...



Supongo que algo de soberbia hay en mis reflexiones. Diréis que debería aceptarme como soy, con las limitaciones actu
ales, que mire hacia adelante, que el pasado está, eso, pasado.... Todo eso es muy bonito... pero siento que el tiempo se me agota... es como una intuición horrible de que me queda poco y quiero hacer tanto...

Tal vez a los cincuenta comprenda que todo el atropello de los cuarenta no era sino un espejismo de lo que nunca seré....

¿Os habéis sentido así alguna vez? o tal vez yo me esté volviendo tarumba...(por cierto, preciosa palabra que la había dicho mil veces y jamás la había escrito... ¿veis?, loca perdida).
Un saludo.

Natacha.