Vi señales de tráfico que desconocía como "peligro, dunas" "Hay arena en el asfalto". Es una isla con muy poco relieve, el viento es constante y fuerte. En ocasiones se hace difícil la conducción por según qué tramos de carretera.
Fuerteventura pertenece al territorio español y al archipiélago de las Islas Canarias y está ubicada en el océano Atlántico, frente a las costas de África, a 97 kilómetros de la costa del continente negro. A unos dos mil kilómetros de la Península Ibérica, el vuelo tarda unas dos horas y media desde Madrid. Es una isla pequeña, 1.659 kilómetros cuadrados. Una de sus características es la Calima, polvo en suspensión que viene desde África y permanece flotando en el aire. Se puede ver ese polvo a simple vista... Su clima es constante casi todo el año (unos 20 grados de temperatura) y el viento incesante.
Es la más antigua de todas las islas del archipíelago. Su población no alcanza los 200.000 habitantes.Pero volvamos a nuestro asunto...
Muy cerca del hotel se divisa una nueva rotonda en la carretera, pero ésta es diferente... algo se adivina sobre ella, pequeños personajes que llaman poderosamente nuestra atención. Al pasar a su lado con el coche, puedo observar dos grupos de niños de terracota que miran al cielo con los brazos extendidos a lo largo de su cuerpo... esperando... ¿qué...?
"Da la vuelta otra vez" le digo a mi marido que conduce el coche. Una nueva vuelta a la rotonda nos da la oportunidad de mirar de nuevo estas enigmáticas figuras que os muestro a continuación...


Seguir nuestro camino hacia el hotel es ahora nuestra prioridad, pero deseo volver, aparcar el coche y como pueda cruzar a esa rotonda para ver de cerca a estos "niños muertos".
Una vez instalados y después de disfrutar de varios de los servicios del hotel... decidimos volver, esta vez mi marido y yo solos..
Aparcamos el coche en una calle adyacente... y corriendo cruzamos la autovía y de nuevo, desde la isleta... hasta la rotonda. Cubierta de picón (piedras volcánicas), los niños se erigen ante mí... sus ojos vacíos parecen mirar al infinito.



Comienzo a pensar en su disposición. Dos grupos de... ¿cuantos niños hay? 15 en cada grupo, niños y niñas, negros y blancos. Dispuestos de espaldas, cada grupo mira al lado contrario. Unos al sur, otros al norte...
Una placa nos aclara su título "Caminos" su autora cubana Lisbet Fernández... Hacemos fotos cercanas y pienso averiguar qué significa...


Ya en el hotel me acerco a recepción y pregunto al hombre uniformado al otro lado del mostrador, sobre la cercana escultura. No sabe decirme... algo vago sobre esperar una estrella...Pensando en cómo averiguar, supuse que tal vez en la oficina de turismo supiesen algo... Allá nos dirigimos al día siguiente...
Mientras, mi familia se pregunta qué hago preguntando a desconocidos por este asunto... parece que aún no me conocen. Me gusta llegar al fondo de las cosas y la gente es amable hasta el infinito si te diriges a ellos de manera amigable y correcta.
En la oficina de turismo cual es mi sorpresa que la mujer que me atiende me dice que de ¡una de las niñas, es su hija!! me asegura conocer a la escultora, Lisbet... pero tampoco sabe explicarme muy bien de qué se trata... Algo sobre el ying y el yang...
La cosa va tomando forma.
He pensado sobre lo que me ha dicho y decidimos volver y escalar un pequeño montículo que hay al lado de la carretera que aloja la rotonda... Visto desde arriba, la visión es diferente.. ¡Es un ying-yang gigante!! Los niños representan los dos puntos sobre la tierra negra y blanca.
Mientras estuvimos pisando la rotonda no podíamos verlo. ¡Demasiado cerca...!!
No sé si a vosotros os resulta hermosa, inquietante o simplemente, os deja fríos. Algo se removió en mí al verla y al llegar a Madrid, tuve la desfachatez de buscar en internet a Lisbet Fernandez y ni corta ni perezosa, le escribí un correo preguntando el sentido de la obra... la verdad, sin muchas esperanzas de que me contestara.... Pero, cómo es la vida... Al día siguiente allí estaba el correo.
Lisbet (encantadora mujer) me explicó lo que la obra representa. Os pongo sus palabras literales: "En el caso de “Caminos” he creado estos dos grupos de niños y niñas (30 en total) a escala real que miran hacia el cielo, con ellos reflexiono a cerca del crecimiento humano en el amplio sentido de la palabra, por eso es una escena grupal, la colectividad es lo que genera esa gran atención sobre las piezas y la repetición de una misma actitud refuerza el significado de crecimiento, que no es mas que la necesidad de búsqueda, avance y proyección hacia lo mas alto.
El espacio circular donde están colocadas las esculturas incorpora la idea subliminal del yin yan , como parte del sentido de convivencia, los opuestos que se complementan, lo masculino y femenino, la vida y la muerte, noche y día, el bien y el mal, etc.
Los circulos estan cubiertos intencionalmente de picòn( piedra volcànica) pues los dibujan la ubicaciòn de las figuras.
Un detalle particular en las esculturas es que sus rostros los realicè a partir de fotos de niños que, casi todos, viven en Morro Jable, los padres estaban de una u otra forma cerca de nosotros y se brindaron a prestar las fotos de sus hijos, todos con la idea de que sus niños quedaran perpetuados en las esculturas."
Teniendo en cuenta la situación personal en la que me encuentro, me pareció precioso encontrar en mi camino una escultura así, diferente y que refleja exactamente mis inquietudes actuales sobre el futuro, sobre dónde nos dirigimos y a qué aspiramos en este dichoso mundo que nos ha tocado transitar.
Fue una pena leer, al final de la carta, que Lisbet me decía : "qué lástima que nadie te dijese que estaba al lado de donde te paraste..." Ella vive allí con su esposo. Hubiese deseado saludarle y charlar con ella un buen rato.
Sé que leerá este artículo, así que os animo a dejarle vuestra sincera opinión sobre esta curiosa e inquietante escultura, escondida en una pequeña isla del Altlántico. Estará encantada de leer vuestras opiniones.
Por supuesto, este post te lo dedico, Lisbet, querida. G
racias por recordarme que debo seguir con mis inquietudes, que no estoy sola en mis pensamientos y Gracias por tu arte.
Por dejarnos ver unos niños que miran al futuro con esperanza, como el que espera que una bella estrella caiga del cielo y nos haga entrar a todos en razón... en este mundo de locos.
A vosotros, amigos, de nuevo gracias por leerme, por seguir aquí.
Un saludo, Natacha.