"Nadie merece tus lágrimas... pero si alguien las merece, jamás te hará llorar..."
Anónimo.
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domingo, 18 de enero de 2009

ONGS para ricos...



Voy a contaros una historia, cuanto menos, triste. (leed con atención)

Hay un chaval que pertenece a una de las tribus mas pobres del continente africano, llamado Martín. Vive en unas condiciones lamentables, no tienen agua en casa (bueno digo casa por decir algo, una tienda de ramas y telas por donde se cuelan el frío y el calor sin ningún decoro), donde la intimidad es algo desconocido. Cuando es necesaria el agua para cocinar, camina varios kilómetros bajo el sol (ya que de noche es peligroso) y él y sus hermanos juegan a ver quién llega antes a cada duna. La vuelta ya es otra cosa vienen cargados y con cuidado de no derramar nada de ese preciado tesoro.
Sus condiciones de vida (tal como nosotros las conocemos) son terribles... No hay escuela,ni instalaciones sanitarias, medios de transporte, cultivos, comercio y por supuesto sus prioridades son alimentarse y sobrevivir.


A pesar de todo, Martín es feliz. Juega con sus hermanos todo el día.
Hace poco una de sus hermanitas pequeñas murió de una enfermedad desconocida (gastroenteritis). La muerte también es aceptada con la resignación que provoca la frecuencia. Su media de vida son 40 años y la nena que murió ya nació débil, es mejor así...

Martín tiene 11 años, prácticamente un adulto. Su futuro es el mismo de su padre y de sus hermanos mayores, convivir con su familia y conseguir algo de caza, lo suficiente para comer, comerciar con algunas pieles y, sobre todo, como dice su padre, ser un hombre honrado y encontrar una buena mujer con la que formar una familia y contribuir al bien de la comunidad.

Una mañana mientras jugaba con todos los críos apareció a lo lejos una nube de polvo... De ella surgió un Land Rover de esos que veían de vez en cuando.


Del coche, que paró junto a ellos, bajaron cuatro personas blancas. Una mujer muy hermosa, que intentaba vestirse como su madre sin conseguir colocarse el pañuelo correctamente (martín se preguntaba porqué iba disfrazada) Los tres hombres que la acompañaban vestían impecables trajes del Coronel Tapioca, recién planchados y con un olor dulce que llegó hasta ellos en cuanto bajaron del todo terreno.
Uno de ellos, el más joven, hablaba su idioma y les explicó, agachado en cuclillas, que traían excelentes noticias para un niño llamado Martín. ¿Cual de vosotros es Martín? Yo yo, gritó.

Pidió al muchacho hablar con sus padres, y Martín le condujo al final del poblado donde estaban sus padres. El hombre "Tapioca" entró en la tienda y permaneció allí largo rato.

Al salir, Martín vio los ojos enrojecidos de su madre y la sonrisa semiforzada de su padre. Éste le explicó que los señores que estaban allí pertenecían a una Ong (intentó explicarle a chico qué significaba aquello). Martín escuchaba con atención. ¡Guau! pensó ir a España a pasar tres meses, todo el verano.
Mira, dijo el hombre tapioca, aquella señora que está al lado del coche es una mujer muy rica y quiere ayudarte y que aprendas a leer y a escribir. Sabe que tienes problemas con uno de tus ojos. Te comprará una gafas que te permitirán ver mucho mejor.

El viaje en coche hacia el aeropuerto fue emocionante para Martín, que viajaba sin equipaje. La experiencia de volar en esos aviones que tantas veces había visto... Desde el suelo nunca imaginó que fueran tan grandes.

En España encontró el paraíso. Grifos en tu propia habitación de donde surgía agua fría y ¡caliente! con solo girar la manivela. Aurora (que así se llamaba la pobre mujer rica) tuvo que explicarle que la piscina que había en el jardín de la urbanización no era un depósito de agua para cocinar, sino que podía meterse dentro y jugar. También le sorprendió la primera noche durmiendo sobre la mullida alfombra del suelo y cuando le metió en la cama, entre sábanas suaves y perfumadas, el niño creyó estar en el cielo.
Le hicieron unas bonitas gafas de color rojo y descubrió la lectura y la escritura. La televisión y los vídeo juegos le cautivaron. Era tan maravilloso... Martín nunca había sido tan feliz.
Pero llegó Septiembre y Aurora le dijo un día:
- Martín, mañana tenemos que hacer el equipaje para que vuelvas con los tuyos. Nos has hecho muy feliz y esperamos que el próximo verano, si mi marido tiene vacaciones, vengas a visitarnos otra vez.

Martín sintió como una punzada en el estómago. Quería y añoraba muchísimo a sus hermanos y a sus padres... Pero... su vida había cambiado para siempre.

Aquella noche se quitó las gafas y las dejó cuidadosamente sobre la mesilla de noche, se lavó las manos en aquel milagro llamado grifo, y se subió al escritorio, donde estaba la consola de vídeo juegos y el ordenador. La vista era impresionante desde el piso 11, las luces de la ciudad le hipnotizaban y los coches formaban una serpiente interminable en las calles... y entonces abrió la ventana y... saltó. Saltó y voló sobre el paraíso que ya nunca le obligarían a abandonar...

Aurora y Juan se sintieron muy tristes, por eso ahora cada año traen dos niños con los que calmar su asquerosa y repugnante conciencia.


No puedo soportar el egoísmo de algunos "generosos". Pensemos un poco en el daño de mostrar el cielo, a los angelitos del infierno.
Un beso,

(Publiqué esta entrada el 22/10/07, cuando acababa de abrir este blog y nadie entraba a leerme)

martes, 28 de octubre de 2008

Pequeños salvajes.


Nuestra amiga Paqui, del blog "Tierra de Nómadas" ha vivido la experiencia que todos los que tenemos hijos, temblamos al pensar en ella.
Su hija adolescente ha sido agredida y amenazada por compañeras de clase. Grabar en un móvil la paliza prometida a la salida de la escuela, es una de sus motivaciones...

El primer impulso es coger una maza y liarse la manta a la cabeza... Pequeñas bestias...

Es asqueroso pensar que mentes tan jóvenes, que deberían pensar en crecer, divertirse y hacer amigos... se entretengan haciendo daño... bebiendo como vulgares despojos, probando drogas...

Todos los que me conocéis sabéis que adoro a los niños, que los defiendo hasta el aburrimiento. Pero también sabéis que la sangre me hierve ante el dolor, la injusticias y la maldad gratuita. Hemos llegado a un punto sin retorno.
No podemos dejar que estas cosas sigan ocurriendo. ¿La solución? desde luego la solución no es esperar que no te toque "la lotería" y que tus hijos tengan suerte y no sean gordos, o extranjeros, o estudiosos o... qué sabemos las motivaciones para agredir, de estos pequeños demonios que van poblando nuestras ciudades y ¡que no se nos olvide! serán los adultos de un futuro muy cercano.

Una sociedad gobernada, trabajada por estos bestias... En algún agujero me meteré de viejita... no quiero pensar en su caridad y amor en mi vejez, cuando necesite su ayuda...


Por favor, lo único que podemos hacer es educar a nuestros hijos... Decirles "NO" , por favor. Los niños necesitan disciplina en la casa. Amor y mucha disciplina. Un camino recto por el que andar hace que sean niños normales.
Un "no" a tiempo es un regalo para todos.
Nada justifica que les demos todo lo que desean. Recordáis vuestros juguetes? A qué había muchas cosas que deseasteis y nunca tuvisteis... Eso os hizo soñar, luchar por una ilusión... ¿Me queréis decir qué quieren hoy los niños...? Cuando llegan los Reyes Magos... ¡No saben qué pedir!

Sus habitaciones parecen bases tecnológicas, centros de comunicaciones o jugueterías repletas de... ¡todo! Eso no es sano. No lo es, por mucho que nos empeñemos.
Nadie habla de volver a las pelotas hechas con trapos ni a los carritos de cartón... Pero retomemos la cordura por un momento.

La frustración es parte de la vida. Los niños de hoy no soportan la frustación ni un solo instante. Nosostros no encargamos de tapar su llanto de inmediato. Compramos móviles a niños de 11 años, consolas de videojuegos sin ninguna medida. Un televisor en su cuarto, cadena de música, dinero para salir... y las notas del colegio, la disciplina y el respeto a los adultos... han quedado en segundo plano...

Por otra parte los gobiernos tampoco tienen el valor de tomar ese toro por los cuernos. Medidas impopulares que cuestan dinero y que pueden restar votos a su absurda carrera por el poder...
Una sociedad empieza a desmoronarse por sus cimientos... Seremos gigantes con pies de barro dentro de muy poco tiempo.

"Los tiempos han cambiado" Frase con la que se les llena la boca a algunos para justificar su nefasta actuación como padres. ¡Muy bien! pues si los tiempos han cambiado... adaptemonos todos a ese cambio.
¡Cambiemos las leyes! ¿Para cuándo LA LEY DEL MENOR?
De verdad, alguien cuando vemos cómo agreden con saña a una compañera de clase entre diez, dando patadas, arrancando mechones de pelo, insultando y vejando... ¿alguien ve a menores?
De verdad cuando un profesor es humillado en clase. Cuando se le bajan (literalmente) los pantalones delante de la pizarra y es grabado por los demás... ¿alguien ve a menores?
De verdad cuando en un parque una banda de "animales" agrede a pequeños que juegan a balón ¿Alguien ve a menores...?
De verdad cuando una profesora es agredida en el servicio del colegio, por tres hijos de perra de 13 años y le acarician los pechos e insultan... ¿Alguien ve a tres menores?

Es necesario proteger con leyes serias las escuelas. A nuestros hijos y dotar al profesorado de la autoridad necesaria para actuar.
Quiero poder expulsar de clase al parásito que insulta, que paraliza que aterroriza a los demás y a mi misma.

Quiero poder expedientarle y que a la salida no encuentre mi coche destrozado, las ruedas pinchadas o salir de casa pensando si ese energúmeno me estará esperando cuando baje a comprar el pan.

Quiero que los centros educativos tengan los huevos suficientes para cumplir las expulsiones y que el estado les dote de los medios para que se endurezcan las sanciones. Y si los padres no saben qué hacer con sus hijos expulsados de clase... ¡qué lo hubiesen pensado antes! o que tomen las medidas que crean oportunas. Es su hijo, no el hijo de todos. Si ha de joderse alguien... que se jodan ellos.


Estamos listos... cuando niños de 12 años gobiernen las calles... Esos locos bajitos son muy peligrosos y están horadando el terreno, despacio... Algún día nos quedaremos sin suelo bajo nuestros pies... No quiero estar ahí para verlo.
Un saludo,

Pido disculpas si mi tono ha ofendido a alguien.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Y de su mano...


Apenas si levantaba dos palmos del suelo y cada 1 de Noviembre tomaba la mano de mi abuela y, andando despacio, a su paso, nos encaminábamos al cementerio de San Isidro, a ver a mi abuelo, ese señor que para mí era una lápida en un nicho alto, altísimo, que ni siquiera alcanzaba a ver...

Mi abuela caminaba cansina por el Paseo del Quince de Mayo... casi en un arrastrar de pies, no por los años, sino por la pena.
Ella se arrastraba por la vida mientras yo revoloteaba a su alrededor, riendo saltando y pregunt
ando sin parar.
Los momentos con ella me hacían sentirme libre, querida, consentida y respetada. Era feliz, podía saltar sin que alguien me chillara, podía hablar (una de las cosas que mas me gusta hacer en la vida) sin que nadie me dijera "¡Calla ya, niña...!" y de vez en cuando me acariciaba la mejilla o me arreglaba las coletas. "A ver este lazo... que lo tienes torcido..."


Abuela, y qué hacías de niña. Abuela, cuéntame otra vez lo del cuervo que tenías amaestrado... y lo de cuando saltabas desde una ventana a un montón de paja.... Dime cómo era tu cuarto...¿Que no tenías cuarto? Preguntaba exagerada... ¡como si no lo hubiese oído mil veces...!

Todo aquello, escuchado una y otra vez, se volvía nuevo para mí cada vez que ella me lo contaba, con un nuevo matiz, con algo que se había dejado en el tintero... Deliciosas conversaciones camino al cementerio de San Isidro donde mi abuelo reposaba bajo otro nicho vacío, que años después, supe que era de ella...

Ya dentro del cementerio, bajo la sepultura, yo la observaba desde abajo, a su lado veía como ella alzaba la vista al nicho y siempre me decía: "Tachita, anda, dile hola al abuelo.." -Hola abuelito... Y entonces me apartaba... solía llorar y yo, no podía soportarlo.

Corre
teaba por entre tumbas hermosas, lápidas que se me antojaban muy antiguas., grises, custodiadas por angelicales figuras o vírgenes hermosas. Grandes cruces o fotografías bajo un cristal abultado...

No sentía pena... sólo si la miraba a ella, cosa que no hacía hasta que me llamaba.
Nunca jamás observé tanto dolor en unos ojos. Debía quererle tanto...Su mirad
a se perdía en el infinito... y un suspiro se le caía de la boca.

"Abuela, anda vámonos ya". Tiraba de su mano sin conseguir moverle un milímetro. De repente, parecía volver conmigo y me sonreía... siempre me sonreía. De su sonrisa aprendí lo triste que puede ser una sonrisa...

La vuelta siempre era peor... más lenta, más pensativa...
Y de mayor, como no conocí a mi abuelo...Cuando pienso en él ,sólo veo a una mujer mirando hacia arriba, suspirando...

Mi abuela, el ser más maravilloso que se cruzó jamás en mi camino.
Gracias Abuela, Gracias Manuela por arreglarme las coletas, por acariciarme las mejillas y por no mirar a través de mí... Jamás te olvidaré.

Tu nieta,
Natacha

martes, 12 de agosto de 2008

Qué mal repartido está el mundo...


Siempre los más débiles pagan las consecuencias de los poderosos.
Los que viven en torres de cristal y cemento, con sus bolsillos rebosantes de bienes.... esos, nunca sufren daños (al menos externos) pero la gente de la calle, los humildes los que no se pelearían más que por sobrevivir... ellos pagan siempre con sus vidas, con su dolor, con sus escasos bienes...

Este post es para los niños... como tantas otras veces, ver un niño llorando, un niño que sufre, me parte el corazón...
Sus lágrimas me queman, sus grito
s ensordecen mi cerebro y no me permiten pensar, no me permite perdonar a quienes les hacen daño, les marginan o les hieren...


Terminan siendo "daños colaterales" "pérdidas inevitables".

Sin duda un día, el dolor de todos esos niños que sufren, se subirá a la espalda de quienes no hacen nada y devorarán su cerebro por detrás, sin posibilidad de salvación... el horror se apoderará de sus vidas y nunca más podrán dormir en paz...

Para esos niños que lloran, que sufren las guerras de sus mayores, para esos que rebuscan migajas en la basura, para los abandonados que sobreviven en mundos inimaginables de suciedad, pobreza y dolor...

Las imágenes no son agradables, no son como las de vuestros niños jugando en el jardín con sus primos. Ni en la piscina aquel día de tanto calor.
Estos niños no se fotografían nunca soplando una vela de cumpleaños. Lo hacen sosteniendo la mirada más triste y asustada que jamás hayáis visto.
No hacen fiesta en el colegio el último día de clase, ni piden insistentemente esa nueva consola... Tal vez si llegan a esta noche, vivos... tengan algo que celebrar...


Esto existe en el mundo, EN NUESTRO MUNDO, y se me cae la cara de vergüenza por no hacer nada para evitarlo. Mi parte de culpa pagaré con gusto algún día, cuando alguien me lo reclame, estará en su derecho.



















Este post solo es una forma de decir ¡Basta! No sé qué hacer para ayudarles...La impotencia me domina y el dolor me hace tanto daño... un daño inútil pues no consigo encontrar la manera...



Niños y niñas tan bonitos... tan pequeños...mueren cada día.



Ya sé que estas entradas no os gustan... a mi tampoco, la verdad. Pero creo que es nuestra obligación pararnos, de vez en cuando.
Esas veces que nos sentimos tan desgraciados, que nuestros hijos lloran frustrados por no conseguir ese nuevo juego... ¿Nos hemos vuelto locos o qué?
Vivimos, la mayoría de nosotros, en un estado de "superbienestar" y nunca tenemos suficiente. El planeta se nos ha quedado pequeño para destrozarlo... y ahora vamos contra nosotros mismos... Qué caro vamos a pagar todo esto algún día. Como bien digo, pagaré con gusto la parte que en su día se me reclame...por mi dejadez, por mi prepotencia y por no pensar más a menudo qué puedo hacer por los demás. Dejar de mirarme al espejo y mirar de frente, a todas esas personas que necesitan ayuda, consuelo y cariño...
Un saludo, amigos.

Natacha.

lunes, 9 de junio de 2008

El mar y yo.



Mi relación con el mar ha sido, digamos, agridulce. Desde momentos de libertad, soledad y placidez... hasta angustias y peligros... Hoy en día soy incapaz de bañarme en alta mar... La película "Tiburón" de los años setenta fue definitiva...

Sé nadar desde que puedo recordar.
Nunca utilicé un flotador ni nada por el estilo. En mis vacaciones estivales, siempre íbamos a una playa de roca, donde no había posibilidad de entrar andando al agua.
Era necesario saltar a un lugar de cuatro metros de profundidad si querías meterte en el agua. Eso provocó que yo fuese lanzada, con chupete y todo, al agua desde mi más tierna infancia... A si que.. salías... o salías.
Entre las risas de mi padre y los gritos ahogados de mi madre, aquella niñita siempre conseguía salir a flote, tragando más o menos agua, sufriendo más o menos la sal en los ojitos y sacando los brazos como de debajo de la sábana, surgía en la superficie del salado mar Mediterráneo.

Chapoteaba como una loca, mientras el agua me nublaba la vista, podía ver de forma turbia a la gente cómo miraba a un casi bebé, semiahogarse... Es algo que nunca he llegado a comprender... Mi sufrimiento servía de diversión a un montón de adultos que esperaban expectantes a ver si salía o no salía del fondo... Y yo me pregunto, hasta cuándo esperarían si no lo hubiera conseguido alguna vez...

Recuerdo también con angustia los saltos desde el trampolín...

Un trampolín de tres metros de altura que se cimbreaba sobre el agua del mar como un loco, a pesar de mis 15 0 20 escasos kilos. A cada paso, aquello más se movía, me asomaba y un nudo en mi estómago me atrapaba, convertía el desayuno en papilla al instante...

Mi padre gritaba desde el otro extremo de la playa, "¡vamos, salta! no seas cobarde ¡salta ya!" De nuevo expectación de todos los bañistas.
Una nena rubia, menuda y abrazándose a sí misma, tiritando de frío, se acercaba titubeante al borde del trampolín. Mi padre, no contento con obligarme a saltar, siempre me hacía lo mismo: "¡Pero de cabeza, eh! que de pie solo saltan los cobardes. Venga, hija, que no tenemos todo el día. Hay otros niños esperando..."
Empezaba a impacientarse cuando yo comenzaba a llorar de puro pánico. "¡Quieres saltar de una puñetera vez!"

Recuerdo
mi último salto de cabeza desde un trampolín... salté con tanto miedo, que caí de plano, sin romper el agua... El dolor casi no me permitió salir a flote.
Mis piernas, mi tripa y mi pecho eran un puro dolor (era tan pequeña que solo llevaba la parte de abajo de un bikini...Al cabo de unas horas, un moratón cubría casi todo mi cuerpo...

Él me daba dinero por haber sido capaz de saltar... yo hubiese pagado el doble, por no tener que hacerlo...

Pero una de mis experiencias mas intensas con el mar, fue la primera vez que l
o vi en toda su dimensión, es decir, no solo por arriba y puntualmente de manera borrosa al caer y zambullirme, por debajo.

Andaba jugando sobre un colchón de estos de aire, en un lugar donde la profundidad oscilaba entre 4 o 5 metros... Un niño se acercó con unas gafas de bucear y me dijo: "¿puedo subir al colchón? y yo: "Si me dejas las gafas puedes subirte..."
El se las sacó y en su cara apareció una marca que rodeaba sus ojos y bajo su nariz, dejando la boca como fuera de su cara...

Debía tener unos 3 añitos y puse las gafas sobre el agua para mirar, acerqué mi carita al cristal... ¡Me caí al agua del susto que me lleve!! Allí debajo había de todo... Aparte de que el suelo estaba lejísimos de mí (yo pensaba que no tocaba el suelo porque era pequeña... que cuando fuese mayor haría pié) Era como asomarme a otro mundo.

En el fondo, pude ver un montón de erizos de color negro brillante,moviendo sus púas de manera pastosa, lenta... peces pequeños, medianos y hasta grandes, de todos los colores, que seguramente rozaban constantemente mis pies...
Unas rocas redondas enormes salpicaban el fondo, junto con plantas y algas de un verde brillante que se mecían con el vaivén del agua.
Ya sabía que era pequeña... pero ahora, sencillamente, era insignificante.
¿Cómo era posible que todo aquel
universo paralelo estuviese bajo mis pies sin yo saberlo? ¿Acaso había otros mundos, otras cosas que descubriría a lo largo de mi vida con solo ponerme unas gafas? ¿Qué secretos guardaban los adultos que yo aún ignoraba?

Aquella magia desapareció cuando al sacar la cabeza después de caer, todos reían por el susto que me había dado. "¿Pues qué te creías que había ahí debajo
? "
No supe qué contestarle... era tan pequeña, tan simple, que ni siquiera me había planteado que había un "abajo".
Hoy en día, hay veces que me siento así de perdida, de ignorante... habrá cosas grandiosas que ignoramos.
¿Otros mundos que nos observen con el desprecio que se observa a una mosca o a una hormiga a la que has arrancado las antenas?
¿Habrá conocimientos, que si no pulso la tecla adecuada, queden fuera de mi alcance para siempre...?

¿Quien hay, ahora que soy una adulta, que me pueda prestar unas gafas para "ver" lo que ignoro?

Bueno, son preguntas tontas si quieres, o tan profundas que, tal vez, haya alguien que acabe de ponerse unas "gafas" y se haya dado un buen susto...

Un saludo
Natacha.

martes, 13 de mayo de 2008

... Y tendrás mil hijos...


La donación de semen puede producir un dilema en un futuro próximo. Un donante, (que no hay muchos) que por sus características sea muy demandado, podría poblar una gran parte de un país en unos pocos años.

Ser hermano de tu vecino sin saberlo, o del chaval de instituto donde estudias... Enamorarte y tener hijos con él... todos sabemos que empobrece la especie. ¿Podría pasar?

En españa se permiten 6 embarazos de un mismo donante pero la información no está centralizada, así que un donante solo se compromete de palabra a no donar en más lugares... pero solo de palabra. Sin firmar ningún documento y como la confidencialidad le protege, no hay manera de saber cuántas veces y en cuántos sitios ha donado. ¿Cuántas mujeres llevan retoños del mismo hombre...?

Tal vez la ciencia se empeña en conceder los "caprichos" del hombre hasta extremos ridículos... No critico el deseo de ser padres. Debe ser triste no poder concebir y parir un hijo... pero si en tu naturaleza, tu cuerpo dice "no"... la tentación de llevar la contraria a fuerzas universales, a veces trae deseos después tirados a la basura...

Quedan muchos niños por adoptar, bebés desprotegidos. Niños con 4 o 5 años que ya nadie quiere... Imaginemos qué sentirá ese niño de 5 añitos que pasa su tiempo añorando un hogar, que tiene tanto amor dentro que ni siquiera le deja conciliar el sueño...
De todas formas nadie le querrá, cumplirá sus 18 en una institución que sustituye el cariño y el apoyo a duras penas...


¿Qué clase de aldulto será? Es fácil de imaginar...
En el mejor de los casos, será un adulto triste y demandante constante de la atención de las personas que convivan a su alrededor, axfisiando el cariño muchas veces. El típico: "¿me quieres? ¿de verdad que me quieres? Dime cuánto. No me prestas atención... Tú no me quieres..." Terriblemente desnudos, vulnerables, a merced de los deseos del otro... Abandonados finalmente por su extrema demanda, su triste carencia que le lleva al deseo de conservar de manera enfermiza el amor...

En el peor de los casos, un ser rencoroso, desconfiado y carente de toda posibilidad de entregar algo que nunca tuvo: Una oportunidad de ser amado, el beneficio de la duda. Nunca nadie le dejó, ni siquiera, demostrar que era un buen niño, que podía dar amor y cariño, a cualquier adulto, que por lo más mínimo se lo hubiese insinuado...

Esto no es un post en contra de la inseminación artificial, ni de la fecundación in vitro, ni siquiera de la donación de semen o de óvulos... Es solo una reflexión sobre los caminos que tomamos... A veces demasiado rectos. Un rodeo al volver a casa puede mostrarnos nuevos parques y personas que se cruzan en nuestra vida, por otras calles, por otros barrios.

No se me van de la cabeza los miles de niños en el mundo que sobreviven (¿?) en esos terribles orfanatos. Atados a una cama con un grillete que lacera su delicada piel, dejando cicatrices dentro y fuera. Que no son alimentados más que con un sucio mendrugo que les tiran al centro de la habitación y que desollan su bracito, porque a veces ni llegan a alcanzarlo. Muchos mueren, llorando en silencio, sin fuerzas ni para sentir pena de sí mismos...

La situación es horrible.
Me pregunto que clase de persona puede regentar un lugar así... Un demonio sin duda. Por muy pocos recursos que tengas... Una pizca de compasión. De dignidad.
No alcanzo a imaginar qué sentirían si alguien se dignase a mirarles a la cara, a limpiar sus mocos o acariciar esa carita... Sin duda se morirían de placer...pensando que ya estaban en el cielo.

Son niños como los nuestros. Pero que no duermen en camas blandas y limpias, que no se acuestan después de tomar un colacao y con un beso en la frente. Que nadie les da las buenas noches ni se molesta en arroparles.
Pero sus cuidadores se ocupan ,sin embargo, de que no molesten, de que su debilidad sea tal, que ni siquiera se oiga su llanto...¿Como puedes pasearte por esas estancias que tienen que explotar de pena y sufrimiento y después irte a tu casa a dormir, acunar a tu bebé y dormir toda la noche?

Algo que tiene que suceder para que estos monstruos que dirigen esta instituciones encuentren su castigo. En algún lugar, de alguna forma, es necesario que paguen, al menos el mismo dolor que provocan en tantos pequeñines en el mundo, que lloran y nadie les escucha.

Que tu existencia sea el resultado de un simple orgasmo, no debería condenarte a pagarlo el resto de tu vida.

Cerrar los ojos no soluciona el problema.
Si yo tuviera un Dios, no permitiría esto. Si tú tienes uno, pídele que pare. Hay demonios que se hacen con el poder a costa de los más débiles.

Un saludo,
Natacha.

jueves, 1 de mayo de 2008

Y a tí... ¿Qué te ocurrió?


Nuestra infancia... Dicen que nuestra vida se forja durante todo el tiempo que permanecemos vivos... Me permito dudarlo por un momento....
Creo que los expertos que sostienen que los diez primeros años de nuestra vida, marcarán el resto de nuestra existencia, se acercan más a la realidad.
Nuestra vida de adultos... marcada por fobias, manías, fijaciones, opiniones, a veces radicales... Todo eso conforma nuestro carácter.
Cuantas más manías, más inflexibilidad y más fobias arrastramos, más difícil es convivir con nosotros.
Se dice que una persona buena para la convivencia, es aquella capaz de adaptarse a los demás, que no le cuesta ceder... que es comprensivo y que permanece, contra viento y marea, de buen humor...
La paciencia, la comprensión, la bondad, la confianza... hacen de una persona, alguien a quien los demás admiran y alguien con quien apetece estar siempre....

En realidad, pocos somos así. Todos tenemos nuestras cosas...

Cuando existe un llamado "trauma" infantil que nos asalta en la madurez, debemos ser capaces de retroceder y analizar la situación. Cuando lo hacemos comprendemos perfectamente que es absurdo seguir manteniendo aquella actitud infantil... sin embargo, está tan arraigado en nuestro interior que es necesario un gran esfuerzo y , a veces, un tratamiento, para dejar de mostrar ese comportamiento.

Todos nos hemos preguntado alguna vez porqué ese buen amigo que tenemos (que sabemos de su bondad) no es capaz de pagar una sola vez la cuenta de unas copas o de una cena.
Porqué alguien se siente siempre inseguro de si lleva la ropa bien colocada o el cabello bien peinado. Nuestro compañero de trabajo que suda como un cerdo si tiene que hablar en público, aunque el público sean sus compañeros de hace 10 años.
La incapacidad de algunas parejas de decir "te quiero" o "lo siento"... El contacto físico con extraños, un simple roce en el metro o en el autobús nos resulta insoportable.
Tener que cargar con la almohada allá donde vayas, porque crees que sin ella no podrás dormir...
La inflexibilidad con los hijos... hasta el extremo de mantenerlos asfixiados por la disciplina. ¿Por qué hay personas incapaces de pedir perdón?
Esa manía de no rectificar por parecer débil... siempre me pareció gente valiente la que rectifica y reconoce que se equivocó.
Ninguno estamos libres de este tipo de "defectos" que nos hacen complicarle la vida a los demás...
Crecer, interiormente me refiero, requiere un examen profundo de nosotros mismos... preguntarnos si hacemos lo posible por hacer felices a los que tenemos cerca, y a los que no están tan cerca.
Intentar reconocer nuestros fallos y ser capaces de analizarlos y eliminarlos, en lo posible. Este ejercicio mejorará nuestras relaciones familiares, laborales y personales.
El perdón o el olvido en su defecto, son necesarios para seguir adelante... curiosamente el odio, a veces es necesario para comenzar un viaje de curación...
En otro blog, hablaba el otro día sobre los niños que son maltratados en su infancia... y mi reflexión sobre no odiar a quien me hacía daño, para no envenenarme yo también...
Bien, pues un comentario de una amiga blogger: Mujer con Piernas, me volcó esta opinión. Según ella (y creo que tiene razón) es necesario que un niño odie a su agresor, para tener la fuerza necesaria de separarse de él y poder comenzar de nuevo, sin ese lastre al cuello... Un niño necesita odiar para volar del lado de quien le daña... sino, no será capaz de prescindir de lo único que le ofrece seguridad en su infancia... sus padres. Una vez lejos... podrá perdonar, u olvidar, si perdonar no es posible.
El odio ayuda en ocasiones a seguir adelante... una curiosa e interesante manera de ver un sentimiento siempre asociado a algo negativo.

Nadie niega que el ser humano es muy complejo, que hay personas malas que son irrecuperables, que nunca se plantean siquiera cómo están las personas con las que tiene relación. Que carecen de empatía y compasión.

Este post no es para ellos, es para los que se preocupan por mejorar, por saber qué está mal de lo que hacen o dicen. O de lo que no hacen o no dicen...
De nosotros depende ser cada día un poco mejores... una caricia a tiempo, un "te quiero", un "no importa..." o "lo que tu quieras..." puede hacer la vida más sencilla.
Regalar una sonrisa a cambio de un mal gesto, rompe inmediatamente la ofensa.
Una palabra amable a un niño que comete un error, fortalece su carácter.
Una palmada en la espalda de quien metió la pata, le da confianza en sí mismo.
Un "tu sí puedes" consigue que alguien alcance la luna...

Sin embargo... decir a un niño: "no puedes hacerlo, no sabes", le acobarda para emprender cualquier empresa en el futuro.
"Eres torpe", "eres mentiroso", "eres malo" o "ya no te quiero", producen daños en un niño que difícilmente superará en el futuro. Harán de él un ser indefenso, inseguro y cobarde...

Vamos a tener mucho cuidado los que tenemos en nuestras manos la autoestima de nuestros niños... Una palabra de aliento, no es sólo una palabra de aliento... es un camino positivo para empezar a vivir, de manera segura y firme.
La disciplina no significa humillar a nadie... Tengamos pues, cuidado con las frases negativas que harán de un niño normal un mentiroso o un vago o un incapaz.
El refrán que dice "cría fama y échate a dormir..." describe a la perfección lo que hará un niño al que se le supone un defecto. No hará nada por cambiar. Esperar lo mejor de alguien hace que se esfuerce por conseguirlo.

A veces no me sale, pero intento pedir perdón siempre que me equivoco, regalar siempre una sonrisa y querer a mi gente.
Intento también que esto se trasmita a través de mis escritos, si os llega esa sensación alguna vez, estoy satisfecha.

A pesar de ser adulta, aun me queda mucho por crecer. Con esto de los blogs, he aprendido a no juzgar a nadie por su aspecto físico, el color de la piel, su olor, el tono de su voz, su sexo, su nacionalidad, sus costumbres o su profesión o nivel cultural...
No puedo veros a ninguno, no sé de vosotros más que sois maravillosos, que me regaláis parte de vuestro tiempo y que gracias a todos y cada unos de los que visito y me visitan, estos últimos meses he crecido, al menos 10 centímetro de buena persona.
Gracias por ser como sois y gracias por hacerme crecer un poco más.
Prometo seguir mejorando para los que son de piel y para vosotros, que sois de aire: del aire que respiro.

Un saludo
Natacha.

miércoles, 16 de abril de 2008

Prevenir la delincuencia... a costa de...?


En Inglaterra, como son tan listos, ya han encontrado la solución a todos los problemas de delincuencia futura, al menos, en su país.


La brillante idea, se la debemos al tan literario cuerpo de policía británico Scotland Yard...

Tras el fracaso en la detención y detección del tan nombrado Jack el Destripador (que ahora dicen que era una dama) han tenido una revelación: Van a crear una base de datos con muestras de ADN de ¡atención! niños de primaria problemáticos...(de entre 5 y 12 años) Así se mantendrán vigilados y se podrá prevenir el delito (que seguro) cometerán en un futuro, que para Scotland Yard, es certeza.

Quizá irá preparando ya las celdas y acondicionando las prisiones para recibirles...
¡Ah no! que como están fichados ya, pues no tendrán libertad de movimientos por si acaso.

¿Qué harán? Serán ciudadanos de segunda desde los cinco años. No podrán
acceder a puestos de responsabilidad por si... Ni accederán a profesiones donde se interrelacionen con otros seres humanos "no fichados" para que no contaminen, por si...


Yo creo que tal vez debería hacer una ciudad bien apartada en uno de esos bucólicos campos que tienen, y meter a toda la "escoria" infantil que ellos consideren.... Así tendremos "Un mundo felíz", sin necesidad de hacer esfuerzos con estos niños tan complicados... que es un rollo y un trabajo añadido al que ya tenemos con los niños normales...
Tiremos la toalla sin haberlo intentado siquiera.


Todos recordaremos la pelicula "Minority report" que hablaba de viajes en el tiempo para anticiparse a los delitos de sangre... ¡hombre! como película está bien, un guión entretenido, pasando por alto las paradojas temporales y demás.


Me parece imperdonable que no se ocupen de hacer cumplir las condenas de los culpables confesos y probados... y, sin embargo, estén formando una base de datos con niños problemáticos en primaria. Previendo posibles delincuentes... qué manera tan burda de gastar miles de libras para ningún resultado.

El ser humano es (en la mayoría de los casos) imprevisible, cambiante y amoldable. Receptor de amores y odios que dirigen su vida...
Puedo dar el nombre de varios de estos niños... Tengo alguno en mi clase y os cuento una anécdota:
Revisando uno de los primeros ejercicios de matemáticas que les hice, observé que el chaval no sabía multiplicar (hablamos de un crío de 10 años).
El perfíl del niño... de premio. El típico fanfarrón, chulo, irreverente, malhablado, amenazante si me apuras...
Por supuesto, en su vida aprobaba las matemáticas y casi ninguna asignatura... Me acerqué a él.... como siempre me miró desafiante, manteniendo la mirada. Nunca admite críticas ni consejos de ningún tipo, yo tampoco se los doy, pero en aquella ocasión le pedí que se viniera conmigo a mi mesa...
Y allí, a regañadientes, le obligué a sentarse a mi lado para que los demás niños no pudieran escuchar lo que hablábamos.
"a ver, le dije, tú no sabes multiplicar... Intuí un ¡¿Y qué...? altivo, como siempre.
Antes de que pudiera contestarme, le dije que conmigo no tenía que hacerse el chulo, que le quería tal como era y que iba a ayudarle. Que comprendía que le daba vergüenza preguntar cómo se hacía una multiplicación. Pero, que lo que a mi me daba vergüenza es que su profesor de matemáticas no se hubiera molestado en explicárselo bien.

"Me llevará cinco minutos decirte cómo se multiplica y a partir de ahora comprenderás y resolverás todos los problemas de clase. Préstame atención unos minutos...

Todo esto, lo dije rápido y casi sin respirar, para que no pudiera rechistar. Cuando levanté la vista, y reparé en su mirada...vi sus ojitos llenos de lágrimas..."
No fue capaz de darme las gracias... pero desde entonces aprueba cada examen de matemáticas que me trae, eso sí con desprecio, para mostrármelo como sin darle importancia..."

Después he conocido que este niño, es hijo de unos padres separados, con gravísimos problemas de soledad. Que llega a casa y nadie hay para hacerle un cariñito o resolver una duda...
Tal vez, este niño sea un delincuente de adulto... Pero ¿Qué tal si ayudamos ahora a los niños que tienen problemas en vez de meterlos en una base de datos?

Si hay algo más feo que el maltrato a un niño, es la indiferencia y la presunción de que son irrecuperables...
No hay nada peor para un niño que inculcarle que no vale nada, que no sirve para nada o que es mala persona. Crecerá convencido de ello. Lo más triste, es que, al contrario, también funciona.

Es lo que tiene se un folio semi-blanco... podemos escribir en los niños el comienzo de su historia... luego ellos la continuarán solos y libres...
Los niños son el futuro, nuestro futuro. Somos responsables de muchos de sus errores... El amor, la atención y la preocupación no pueden solucionar todos los problemas, pero ¡vive dios! si los mitiga... y mucho.
Un saludo.

Natacha.